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SLP bajo capa gris: las bajas temperaturas agravan la mala calidad del aire

La ciudad de San Luis Potosí manece envuelta en una bruma densa que preocupa a autoridades ambientales y a la población. La calidad del aire en la zona metropolitana ha reportado niveles superiores a lo normal en las últimas semanas, un fenómeno que expertos y autoridades atribuyen a las bajas temperaturas invernales y a las condiciones atmosféricas asociadas.
Durante la temporada fría, que comprende de finales de noviembre a los primeros meses del año, las condiciones climáticas favorecen la permanencia de contaminantes en el aire, lo que puede afectar la salud de la población. El pasado 27 de diciembre la calidad del aire reportada fue aceptable, desde entonces y comenzando ya enero de este año la calidad ha Sido pésima.
Un estudio elaborado por investigadores de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), a través del programa ProAire, permitirá tener un diagnóstico puntual de la calidad del aire en el área metropolitana para perfilar líneas de acción que ayuden a mitigar los efectos de la contaminación.
 
Inversión térmica la culpable
La Secretaria de Ecología y Gestión Ambiental (SSEGAM) explicó que la inversión térmica, un fenómeno típico de esta época del año, impide que las emisiones de vehículos, industrias y otras fuentes se dispersen con normalidad. Esto provoca que los contaminantes se queden “encerrados” cerca del suelo, generando una capa de bruma que se percibe a simple vista, especialmente en las primeras horas de la mañana. 
En esta época se registran bajas temperaturas, escasas lluvias y poca circulación de viento, factores que dificultan la dispersión de contaminantes. A ello se suman fenómenos como la inversión térmica, que mantiene el aire frío y contaminado cerca del suelo, así como actividades humanas como el uso intensivo de vehículos, las quemas agrícolas y de basura, las obras de construcción y el uso de pirotecnia y fogatas durante festividades, lo que incrementa la contaminación atmosférica.
 
Índices preocupantes en pleno invierno
Datos recientes del monitoreo de calidad del aire muestran que, aunque en ocasiones los indicadores han variado entre “bueno” y “moderado”, hay días en los que los niveles de partículas finas (como PM2.5) alcanzan rangos que afectan especialmente a grupos sensibles como niños, ancianos y personas con condiciones respiratorias o cardiovasculares. 
Especialistas señalan que este empeoramiento no solo se debe a la emisión de contaminantes, sino al propio clima invernal: las temperaturas bajas reducen la mezcla vertical del aire, es decir, la capacidad de la atmósfera para desplazar y diluir las partículas. Además, la presencia de viento débil en las mañanas frías contribuye a que la concentración de contaminantes permanezca alta por más tiempo.
Las partículas contaminantes PM10 y PM2.5, imperceptibles a simple vista, representan un riesgo significativo para la salud al poder ingresar a los pulmones, afectando principalmente a niñas y niños, personas adultas mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares. El impacto en la salud depende de la concentración de contaminantes y del tiempo de exposición, por lo que es fundamental adoptar medidas preventivas.
 
Una problemática recurrente
No es la primera vez que San Luis Potosí enfrenta este tipo de episodios. En febrero de 2024, la SEGAM reportó episodios de mala calidad del aire en el norte de la zona metropolitana, donde se recomendó evitar ejercicio al aire libre debido a la presencia de contaminantes en niveles adversos para la salud. 
Analistas ambientales recuerdan que durante los meses más fríos, las condiciones climáticas, incluida la inversión térmica, han estado ligadas de manera habitual con picos de contaminación en varias zonas urbanas del país, y San Luis Potosí no es la excepción. Esto evidencia la necesidad de implementar estrategias preventivas de largo plazo, como la reducción de emisiones industriales y un mayor impulso a modos de transporte sustentable.
 
Mal ambiente, un alto costo para la salud
Ante este contexto, la jefa del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UASLP, doctora Aldanely Padrón Salas, habló sobre la importancia de reconocer el impacto del ambiente en la salud, pues genera enfermedades y muertes que en muchas ocasiones no se perciben. Señaló que no solo se trata del aire o el agua, sino de un conjunto de factores que también incluyen aspectos sociales.
Explicó que el ambiente abarca el lugar donde vivimos, la vegetación, el clima y las condiciones que permiten realizar ejercicio o desplazarse de manera segura. Destacó que estos elementos resultan esenciales para que una comunidad se mantenga saludable, se desarrolle adecuadamente y sea productiva.
La docente e investigadora advirtió que ignorar el ambiente genera costos elevados y consecuencias directas, como una población enferma que no puede ejercitarse ni salir con tranquilidad, además de respirar aire contaminado. Señaló que esta situación implica gastos dobles: por un lado, la atención a la salud y, por otro, las acciones necesarias para descontaminar y remediar los daños.
 
SEGAM refuerza acciones preventiva 
Ante este panorama, la SEGAM refuerza acciones preventivas y emite recomendaciones para reducir riesgos. En días recientes, las estaciones de monitoreo han registrado niveles de mala a muy mala calidad del aire en la zona Metropolitana de San Luis Potosí y Soledad de Graciano Sánchez, así como mala calidad del aire en la zona Metropolitana de Rioverde y Ciudad Fernández, situación agravada por el alto número de vehículos, la quema ilegal de residuos y emisiones de actividades industriales y de construcción.
Al respecto, Sonia Mendoza Díaz, titular de la SEGAM, expuso que, durante la temporada invernal, debido a las bajas temperaturas, se presentará el fenómeno de inversión térmica y habrá mala calidad del aire. Explicó que, por esa razón, en el norte del área metropolitana, en días de diciembre pasado y enero de este año, se ha observado una nata color ocre suspendida en la atmósfera.
 
Recomendaciones a la población
Autoridades de Salud y ambientales han reiterado una serie de recomendaciones, como limitar actividades físicas intensas al aire libre durante las horas de mayor contaminación; mantener por más tiempo cerradas ventanas en horas tempranas del día; estar atentos a los reportes oficiales de calidad del aire y tomar precauciones si se pertenece a un grupo sensible; y optar por transporte público o compartir vehículos para reducir emisiones.
Cabe destacar que mientras las temperaturas continúan bajas por el paso de sistemas frontales y masas de aire frío que han marcado un descenso significativo en las últimas semanas, expertos indican que es probable que estos episodios de mala calidad del aire continúen si no se articulan acciones coordinadas entre sociedad y gobierno.
 
Emergencia ambiental, problema inmediato
A este entorno, la Zona Metropolitana de San Luis Potosí enfrenta una situación que ya no puede leerse como un problema a largo plazo, sino como una alerta inmediata. Así lo plantea el doctor Renato Ramos Palacios, investigador de la Facultad del Hábitat de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), quien desde hace varios años ha centrado su trabajo en el estudio de los espacios verdes urbanos y su relación con el clima, el agua y la calidad ambiental de la ciudad.
El investigador explicó que existen indicadores climáticos y ambientales que ya funcionan como señales de alarma. Entre ellos destacan el aumento de las temperaturas urbanas, las variaciones cada vez más marcadas en los patrones de precipitación y la recurrencia de ondas de calor. En este contexto, uno de los cuestionamientos más frecuentes entre la población es cuál debería ser la cobertura vegetal adecuada para una ciudad con características semiáridas como San Luis Potosí.
Ramos Palacios subrayó que las áreas verdes cumplen funciones ambientales esenciales. Frente a los efectos combinados del cambio climático global y del clima urbano, estos espacios son recursos clave para mitigar temperaturas, mejorar la calidad del aire y regular procesos hidrológicos. En este sentido, advirtió que la cobertura vegetal ya no puede verse como un elemento ornamental o romántico, sino como una infraestructura ambiental indispensable.
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