locales

Denuncian despidos injustificados y pérdida de antigüedad en el Colegio Hispano Inglés

Los profesores que levantan la voz subrayan que este tipo de procedimientos no se realizaban en ciclos anteriores

San Luis Potosí, SLP.- Lo que parecía un simple ajuste administrativo terminó por convertirse en una fuente de inquietud para el personal docente del Colegio Hispano Inglés. Desde la llegada de una nueva dirección al plantel, encabezada por Beatriz N., maestras y maestros aseguran que su estabilidad laboral comenzó a pender de un hilo no por su desempeño en el aula, sino por documentos que se les pide firmar.
 
Los profesores denuncian que se les presentan escritos bajo la figura de finiquitos o regularizaciones laborales, con el argumento de adecuarse a cambios internos como reducción de horas o actualización de prestaciones. Sin embargo, advierten que el contenido de esos papeles va más allá de un simple trámite, podría implicar la pérdida de su antigüedad y, en los hechos, la ruptura de su relación laboral.
 
Quienes levantan la voz subrayan que este tipo de procedimientos no se realizaban en ciclos anteriores, pese a que muchos de ellos llevan años trabajando de manera ininterrumpida en la institución. Hoy, dicen, el clima es distinto, hay presión, dudas sobre su continuidad para el próximo ciclo escolar y, en algunos casos, despidos de docentes que se negaron a firmar.
 
Desde la administración del colegio se ha sostenido que no existe intención de forzar renuncias y que todo forma parte de una alineación a la normativa laboral vigente. No obstante, los profesores señalan que la ausencia de información clara y por escrito ha generado más temor que certeza entre el personal académico.
 
Frente a este panorama, el conflicto ha salido del ámbito interno. Los docentes ya buscan asesoría legal y han acudido a instancias de conciliación laboral, convencidos de que las presiones podrían configurar renuncias forzadas o despidos injustificados. Su objetivo, aseguran, es defender no solo su empleo, sino los años de trabajo acumulados y las condiciones que les permitieron construir una carrera dentro del colegio.
 
Mientras tanto, entre pizarrones y escritorios, el debate no gira alrededor de exámenes o planes de estudio, sino sobre algo más básico, el derecho de quienes educan a conservar la certeza sobre su propio futuro laboral.
OTRAS NOTAS