El río que pierde el cauce, se convierte en estanque. Y nosotros somos agua, fluir, movimiento. Somos aire viajero, renovación, cambio, transformación, evolución, crecimiento. El no movimiento por estancamiento es un suicidio. Sin renovación hay oxidación y con ello viene el sufrimiento. Hay personas con una energía más activa que otras y eso está bien, cada uno de nosotros requerimos de diferentes maneras de movernos, desde prácticas suaves y lentas como Tai chi, hasta deportes extremos y ejercicio rápido y exhaustivo. Lo que importa es que el flujo energético siga corriendo. Las personas afortunadas en haber sido acompañadas desde pequeños(as) en la disciplina del ejercicio o el arte en movimiento, como la danza u otro tipo de expresión corporal ya tienen en su haber diario la saludable necesidad de beneficiar no solo a su cuerpo físico, sino que los demás, como lo son el cuerpo mental, el emocional, el mental y el energético. Se mueven, porque saben que les hace bien, que su sistema nervioso se encuentra más relajado, que segregan sustancias cerebrales benéficas, que sus sistemas corporales funcionan mejor y que emocional y cognitivamente se sienten más plenos. El problema existe cuando no hay una disciplina ya integrada. Pero nunca es tarde y de hecho es fundamental. ¿Qué tipo de movimiento te gusta más? ¿Cortado y brusco, fluido y suave, combinado, sumamente controlado o muy respirado? A veces podemos gozar de una salud mucho más plena si nos decidimos a bailar solos en casa durante 20 minutos diarios. Existen infinidad de clases en línea y programas de yoga a los que podemos acceder fácilmente. Podemos elegir caminar y contemplar también. Se podría pensar que trasladarse de un lugar a otro o dedicarse a algún trabajo en el que esté inmiscuido el movimiento ya cuenta como ejercicio y no es que esto se desacredite, sin embargo, darse un horario, crear un espacio especial y tener la absoluta conciencia y presencia en la ejecución de dicho movimiento lo cambia todo. Moverte con presencia es un acto de comunicación amorosa con tu propio cuerpo, que es tu vehículo en esta tierra. Darle la atención a cada uno de tus sistemas corporales, a cada parte de tu cuerpo con gratitud, te encamina rápidamente hacia una salud mucho más plena. Es duro, pero a veces, sentimos gratitud por pequeñas partes de nuestro cuerpo o los sentidos, cuando se afectan, cuando viene un síntoma y nos vemos implicados en una molestia y una limitación en el mejor de los casos temporal. Por eso el mantenimiento en general y, sobre todo, a través del movimiento es fundamental. Tal vez, existe una costumbre de pensamiento acerca de que el ejercicio sirve para “vernos bien” para encajar en un molde corporal, pero eso es vivir para el otro, para alimentar al ego distorsionado. Y no, no es que esté mal cultivar un hermoso y atlético aspecto, sino que, más bien, es cambiar la mirada. Hacer del movimiento nuestro aliado, es decir, lo hacemos para conectar con nuestra corporalidad, para beneficiar a nuestra salud, para un fin más elevado y con ello por añadidura, viene la belleza, porque entonces, cuando existe la salud, también con ella, de la mano, viene la alegría, la paz, la calma y las oportunidades. ¿Te ha pasado que decides hacer ejercicio y eso mismo te ha llevado a dejar hábitos destructivos? Ejercitarte siempre te lleva a mejorar tu vida en todos los sentidos. Moverse es danzar con el cosmos, porque todo cambia y nada permanece igual. Más vale volvernos magos que transforman la energía en el tiempo. Haz la prueba; Tienes un problema, existe un conflicto en tu vida y algo te preocupa, sal a caminar, respira con conciencia y observa tus pensamientos. Es seguro que verás desde una diferente perspectiva la situación, porque los pensamientos se han movido al son de tus pasos. 5 minutos de movimiento somático al despertar, alguna secuencia de yoga, danzar tu melodía preferida o hacer estiramientos suaves en tu cama, van a convertir tu día en una oportunidad de 24 horas absolutamente diferente a si no lo haces. Pruébalo. El sistema nervioso se relaja cuando pones atención a lo que sientes física, mental, emocional y energéticamente al entrar en la magia del movimiento. La música es la medicina que te envuelve en una esfera de sanación cuando danzas, realizas un arte marcial o haces algún deporte. Entras en un Universo elevado y amoroso. Y si la forma en la que te mueves hoy, ya no te llena, amigo(a) querido(a) hay infinitas maneras. Pregunta a tu cuerpo en este momento ¿Qué necesitas? Y escúchale, tal vez te sorprendas. Deseo que tu movimiento pleno y conciente te lleve directo a la salud la vitalidad, la alegría y la conciencia y que cuando mires hacia atrás, te puedas observar a ti mismo(a) explorando las infinitas posibilidades de esa maravillosa obra de arte Divino que es tu cuerpo.
Gracias por caminar juntos.
Tu terapeuta.
Claudia Guadalupe Martínez Jasso.