La actriz mexicana Verónica Castro, reconocida por su icónica participación en telenovelas como Los ricos también lloran y Rosa Salvaje, ha sido hospitalizada para someterse a un tratamiento especializado. Esta decisión, tomada en conjunto con sus médicos, tiene como objetivo aliviar los dolores crónicos que ha venido padeciendo a raíz de un accidente sufrido hace más de dos décadas. El incidente ocurrió en 2004 durante la final del reality show Big Brother VIP, cuando Verónica Castro, en una exhibición especial, montó un elefante que se alteró por el ruido y la multitud. El elefante comenzó a correr descontroladamente, lo que provocó que la actriz sufriera severas lesiones en su espalda, lesiones que casi la dejaron paralizada.
Pati Chapoy, periodista del programa Ventaneando, informó que el internamiento de la actriz tiene un carácter temporal, ya que se trata de un proceso de rehabilitación controlada para tratar los intensos dolores que Castro ha experimentado a lo largo de los años. A pesar de la alarma inicial, la salud de Verónica Castro, de 73 años, se reporta estable. “No es cirugía, es terapia”, aclaró Chapoy, destacando que la actriz no requiere una intervención quirúrgica en este momento, sino una serie de tratamientos que le permitirán sobrellevar los dolores derivados de las lesiones previas.
El accidente con el elefante no solo le provocó un fuerte impacto físico, sino que también la obligó a someterse a varias operaciones en la columna vertebral, incluyendo la colocación de prótesis en las cervicales. En entrevistas pasadas, Verónica Castro relató cómo ese episodio transformó su vida, ya que el dolor crónico ha sido una constante a lo largo de los años. “Todo tiene que ver con el jalón del elefante”, comentó la actriz, refiriéndose a cómo las secuelas de esa caída afectan su salud a medida que envejece.
En 2024, la actriz se sometió a una intervención quirúrgica en el hombro, confirmando que las molestias actuales están directamente relacionadas con las secuelas de aquel incidente. Verónica Castro ha sido abierta al compartir los detalles de su proceso de recuperación, relatando cómo la estructura ósea de su cuello depende de prótesis de titanio. Esta situación explica por qué los dolores pueden reaparecer con el tiempo, lo que ha llevado a los médicos a optar por tratamientos conservadores en lugar de nuevas cirugías.
A pesar de los desafíos físicos, Verónica Castro ha demostrado ser una figura resiliente que sigue adelante con valentía y determinación. Su hospitalización es un paso más en su lucha por el bienestar y la recuperación, y sus seguidores esperan que este tratamiento le brinde el alivio necesario para continuar con su vida y carrera.