A lo largo de más de tres décadas, Guillermo del Toro ha construido un universo cinematográfico propio, marcado por el imaginario gótico, la artesanía visual y una profunda empatía hacia lo distinto. En diversas entrevistas, el cineasta ha señalado seis películas que, desde su perspectiva, funcionan como la mejor puerta de entrada a su mundo creativo. No se trata de una lista basada en éxito comercial, sino de obras atravesadas por obsesiones personales, aprendizajes y decisiones clave que definieron su trayectoria.
Entre ellas destaca El laberinto del fauno, una pieza central de su filmografía. Ambientada en la posguerra española, la cinta plantea la fantasía como un espacio ambiguo, donde la imaginación convive con la violencia histórica. La historia de Ofelia sintetiza uno de los grandes ejes del director: la infancia como territorio vulnerable frente al autoritarismo. En la misma línea aparece El espinazo del diablo, donde el fantasma no es solo una figura de terror, sino una manifestación de la memoria, el trauma y las heridas que se niegan a cerrar.
Del Toro también incluye La cumbre escarlata, una obra que él mismo ha defendido como gótico romántico más que como horror. Con una estética exuberante y un tono melodramático, la película explora las pasiones humanas y consolida su interés por la atmósfera como elemento narrativo. En contraste, La forma del agua representa uno de los puntos más visibles de su carrera: una historia de amor entre una mujer muda y una criatura anfibia que funciona como metáfora del aislamiento y la intolerancia, y que le valió los premios Oscar a Mejor Película y Mejor Director.
La lista se completa con Titanes del Pacífico, un homenaje al cine de monstruos y robots gigantes al que logró imprimirle sensibilidad autoral, y con Frankenstein, su proyecto más reciente y personal, inspirado en la novela de Mary Shelley. Para del Toro, estas seis películas resumen un cine que usa a los monstruos no para asustar, sino para hablar de fragilidad, empatía y resistencia frente a la violencia del mundo real.