San Luis Potosí, SLP.- Aunque los casos de bullying en el sistema del Colegio de Bachilleres de San Luis Potosí han disminuido en términos numéricos, el fenómeno no ha desaparecido. Por el contrario, se ha transformado y ahora se entrelaza con un problema de mayor profundidad, la salud emocional de los estudiantes. En este escenario, el plantel 26 del COBACH se convirtió en uno de los principales focos de atención durante 2025, al concentrar los episodios de violencia escolar más relevantes detectados por la institución.
El director general del subsistema, Ricardo Daniel Centeno Trejo, reconoció que si bien no se presentó una crisis generalizada, sí se registraron casos puntuales que encendieron las alertas internas, particularmente uno de mayor impacto en dicho plantel, lo que obligó a activar de inmediato los protocolos institucionales de atención.
La lectura que hoy hace el COBACH va más allá del bullying como un hecho aislado. A lo largo de 2025, se detectaron en estudiantes diversos cuadros de estrés, ansiedad e incluso depresión, muchos de ellos vinculados a las secuelas emocionales del confinamiento y a los cambios abruptos en la dinámica escolar tras la pandemia.
Este deterioro emocional, reconocen las autoridades educativas, puede convertirse en un detonante de conductas violentas, acoso entre pares y conflictos dentro de los planteles, lo que obliga a replantear la forma en que se aborda la violencia escolar.
Como respuesta, el subsistema implementó zonas seguras dentro de los planteles, espacios diseñados para la contención emocional inmediata. Estos puntos no están pensados únicamente para víctimas de bullying, sino también para estudiantes que atraviesan crisis emocionales, episodios de ansiedad o altos niveles de estrés.
En estos espacios, los jóvenes pueden estabilizarse emocionalmente antes de que la situación escale, y posteriormente se activa un protocolo de acompañamiento institucional, con el objetivo de prevenir que el conflicto derive en violencia o acoso reiterado.
De acuerdo con el balance institucional, durante 2025 se registraron entre cuatro y cinco casos formales de bullying en todo el sistema COBACH, una cifra menor en comparación con años anteriores. Sin embargo, la autoridad educativa advierte que la reducción numérica no implica la desaparición del problema, sino una mayor complejidad en su origen.
Hoy, la violencia escolar ya no se presenta de forma cotidiana, pero cuando aparece suele estar asociada a problemas emocionales no atendidos, lo que exige una intervención más integral y especializada.
Bajo esta lógica, el COBACH ha reforzado su enfoque preventivo mediante pláticas y capacitaciones dirigidas al alumnado, en coordinación con la Guardia Civil Estatal, enfocadas en la prevención del delito, el acoso escolar y las adicciones.
Además, se estableció colaboración con instituciones especializadas en bienestar emocional, como Temazcalli, para fortalecer la atención psicológica y el acompañamiento a las y los estudiantes.
Finalmente, Centeno Trejo subrayó que la seguridad en el entorno de los planteles corresponde a las autoridades municipales, mientras que el COBACH mantiene su responsabilidad de garantizar espacios escolares seguros, con atención emocional oportuna.
En un contexto donde la ansiedad y la depresión juvenil comienzan a reflejarse en conflictos dentro de las aulas, el reto ya no es solo frenar el bullying, sino atender las causas emocionales que lo alimentan antes de que la violencia vuelva a tomar fuerza en las escuelas.