Haitianos en Miami recordaron este lunes el 16 aniversario del terremoto que devastó Haití y dejó más de 300.000 muertos en 2010, una tragedia que llevó a Estados Unidos a concederles el Estatus de Protección Temporal (TPS), pero que el presidente Donald Trump eliminará el 3 de febrero.
Líderes políticos y migrantes se congregaron en la Pequeña Haití de Miami, donde un minuto de silencio dio paso a horas de advertencias sobre el riesgo para más de 500.000 haitianos que se quedarían sin el TPS, lo que los expondría a la deportación a un país ahora azotado por la violencia.
"Tras un terremoto de magnitud 7 que destruyó la infraestructura de Haití, habría sido alentador decirles que, 16 años después, las cosas son mejores, pero sabemos, con base en los reportes, que Haití está 10 veces peor que en 2010", expresó Marleine Bastien, concejal del condado de Miami-Dade nacida en Haití.
Después del sismo del 12 de enero de 2010, que dejó a 1,3 millones de haitianos sin hogar, la crisis se ha agravado en Haití, donde no hay un mandatario electo y la violencia de las pandillas ha aumentado desde el magnicidio del presidente Jovenel Moïse en 2021.
En esa nación hay más de dos millones de haitianos que ahora son "refugiados en su propio país", el 90 % de la capital está controlada por las pandillas y más de 5.000 personas murieron por la violencia en el último año, expuso Bastien al citar el último informe de la ONU sobre la situación en Haití.
El terror de regresar
En este contexto, políticos y activistas resaltaron el terror de la comunidad por la decisión de Trump de remover a partir del 3 de febrero el TPS, que Estados Unidos concedió a los haitianos tras este terremoto.
"El país está en peor estado 16 años después. Así que, si el TPS se concedió debido al terremoto y ahora el país está en peor forma, ¿cómo planeamos deportar personas que han hecho su vida aquí?", señaló Bastien. "¿Cómo podemos deportarlos, enviarlos a un lugar donde pueden, y algunos lo harán, perder su vida?", agregó.
La concejala citó que los beneficiarios del TPS en Florida contribuyen con más de 5.000 millones de dólares en impuestos, pero insistió en que el TPS no es asunto de "política, sino de vidas humanas".
Una sacudida en Florida
El fin del TPS sacudirá en particular a Florida, región con la mayor diáspora haitiana de Estados Unidos, pues acoge a la mitad del estimado de 731.000 inmigrantes de Haití que hay en el país, según el Migration Policy Institute (MPI).
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) ha justificado que la situación en Haití ya no amerita continuar con el TPS.
Pero la alcaldesa del condado de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, criticó que la Administración Trump pretenda deportar a los haitianos con ese argumento mientras instauró una prohibición de viaje a ese país por la violencia de las pandillas.
"Aún así, decimos que podemos regresar a los haitianos, cancelar su TPS y que ahora deben volver a casa. ¿Qué casa? ¿Dónde está su casa? Es inhumano. Las noticias día con día no mejoran, se ponen peor", advirtió Levine Cava.
Más de 1,4 millones de personas abandonaron sus hogares el año pasado en Haití por la violencia, la mayor cifra jamás registrada en el país, mientras la mitad de la población, unas seis millones de personas, incluyendo 3,3 millones de niños, requiere ayuda humanitaria, según organismos internacionales.
La alcaldesa de la ciudad de Miami, la demócrata Eileen Higgins, pidió mantener el TPS "hasta que haya estabilidad, seguridad y prosperidad" en Haití.
"Han escogido Miami como el lugar donde prosperan y han construido hogares, familias y negocios, y son parte de quienes somos y de cómo vivimos juntos y lo que eso significa. En las semanas que vienen, la eliminación del TPS va a romper nuestros corazones", manifestó.