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Días complejos

Espacio de Reflexión.

No existen políticos corruptos… existen corruptos que hacen política.
Hacer política comienza desde la individualidad. La ingenuidad, la falta de educación, la falta de oportunidad verdadera y, mucho más, por ser honesto, se convierte en un problema muy serio que afecta al mundo.
 
Días complejos que parece serán la tendencia, los primeros días de los años que comienzan. Así está pasando y ahora en la política internacional a partir de la detención de quien ostentaba el poder de Venezuela, Nicolás Maduro pero aún más, las vidas que se han cobrado en las diferentes guerras de la Franja de Gaza, igualmente Ucrania y los peligrosos de Irak, Sudán, además la guerra civil de Myanmar, Yemen y con tensión creciente en la Península de Corea y Haití.
 
En fin, en los últimos años se agudiza la lucha por la hegemonía del ser humano sobre los demás seres humanos. La dominación de unos: los fuertes sobre los otros: los débiles.
 
Los delitos no se detienen ni en las fechas en donde nos deseamos bienestar y bendiciones. ¿Qué tanto es cierto los deseos que proferimos a los demás? ¿Realmente lo hacemos con las buenas intenciones los expresamos? O, como dicen algunos: ¿los decretamos sin envidias?
 
Visto esta que no hemos hecho lo necesario como formadores de una sociedad que demanda bienestar, sin realmente desearlo, vamos, ni lo mínimo. Los delitos del fuero común y los de alto impacto, no se han detenido aún con los grandes esfuerzos que realiza la autoridad.
 
Las fiestas de invierno con sus fechas han pasado pero, debiendo haber sido de júbilo, en muchos lugares fueron de sufrimiento. Desde los accidentados por pirotecnia, hasta los pleitos familiares que dejaron heridos y muertos; pasando por balas perdidas de propios y extraños y, además, las muertes violentas que no se detienen.
 
El secuestro de la sociedad por leyes que no hacemos la población en general, la necesidad de cerrar brechas económicas, la decreciente calidad de educación y oportunidades reales y no solo del dinero fácil, nos sacrifica.
 
Aquellos que recurrieron a nosotros dándonos la razón en todo; diciéndonos que arreglarían nuestro mundo pero que, ahora no cumplen: nos mintieron y lo hicieron sin consecuencias. El abuso de nuestra confianza debería castigarse y no hay pena tal.
 
Arreglar el nuevo orden social en la era de la tecnología, comunicación y la inteligencia artificial, se convierte en una responsabilidad compartida en el mundo, so pena de afrontar las consecuencias del desastre humano.
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