Ana de la Reguera suma un nuevo capítulo a su trayectoria profesional con el estreno de Un hombre por semana, película que marca su debut formal como directora de largometraje, además de protagonizar la historia. La actriz veracruzana comparte la dirección con Marco Polo Constandse, cineasta con amplia experiencia en el cine mexicano.
La información fue dada a conocer por la propia De la Reguera durante la promoción del filme y en entrevistas con medios nacionales, donde explicó las razones creativas y personales que la llevaron a dar este paso detrás de la cámara.
La película sigue la historia de Mónica, una mujer de 48 años, madre y recién divorciada, que decide retomar su vida sentimental. La trama se centra en su incursión en el mundo de las aplicaciones de citas y en los retos emocionales, sociales y personales que enfrenta al buscar pareja en esta etapa de su vida.
El guion, escrito por Adriana Pelusi e Itzel Lara, aborda sin juicios el uso de plataformas digitales para conocer personas y cuestiona los estigmas que aún existen alrededor de las mujeres mayores de 40 años que deciden volver a enamorarse. Ana de la Reguera ha señalado que se sintió identificada con el personaje y con situaciones que ella misma ha vivido.
De la Reguera explicó que uno de los objetivos principales del proyecto fue aportar una perspectiva femenina clara a la historia. En declaraciones previas, comentó que el uso de aplicaciones de citas debería verse como cualquier otra herramienta cotidiana y no como un tema tabú.
La colaboración con Marco Polo Constandse permitió equilibrar el tono de la cinta, manteniéndolo cercano a la realidad y evitando exageraciones. La intención, según el equipo creativo, fue que el público pudiera reconocerse en las situaciones y dinámicas que viven los personajes.
Aunque este es su primer largometraje como directora, Ana de la Reguera no es ajena a este rol. Anteriormente dirigió parte de su serie Ana, tras la ausencia del director original, y también episodios de la serie Papá soltero para la plataforma ViX.
Estas experiencias previas influyeron en su decisión de asumir la dirección de un proyecto cinematográfico completo, acompañada de un equipo con el que ya tenía afinidad profesional.
La película fue filmada en Guanajuato, Chihuahua y la Ciudad de México, utilizando escenarios urbanos y cotidianos que refuerzan el tono realista de la historia.