Cuba sufre una ola de emigración sin precedentes y la falta de divisas ha provocado una erosión de los servicios sanitarios
Una inflación galopante, cortes de electricidad recurrentes, escasez de combustible, medicamentos y de alimentos básicos es la realidad de los cubanos en el día a día.
Los isleños, hartos de la situación pero que con dificultad salen a manifestarse a las calles ante el alto nivel de represión por parte de las autoridades, temen que el hecho de que EU controle el petróleo venezolano les afecte aún más. En el puerto de Matanzas, donde atracan los petroleros, esta semana se vieron las gasolineras cerradas.
Cuba sufre una ola de emigración sin precedentes y la falta de divisas ha provocado una erosión de los servicios sanitarios.
Si bien el turismo era uno de sus principales motores económicos, este colapsó durante la pandemia de Covid-19 agravando la crisis económica que deriva del embargo estadounidense a la isla. A ello se suma una fallida reforma financiera interna para unificar la moneda.
En cuanto a los apagones, estos se extienden por horas. En septiembre, un corte de electricidad afectó de manera generalizada a la isla, y las autoridades atribuyeron el problema al envejecimiento de la infraestructura y a la escasez de combustible en las centrales eléctricas.
Las centrales térmicas llevan más de 30 años funcionando y reciben poco mantenimiento, lo que resulta costoso para los presupuestos cubanos.
En tanto, organizaciones civiles denuncian constantemente vigilancia, arrestos domiciliarios, detención arbitraria y cortes selectivos de internet cuando las autoridades detectan brotes de inconformidad y oposición al régimen.
El miércoles, el Presidente Miguel Díaz-Canel llamó a la militancia del Partido Comunista a asumir la responsabilidad de los problemas del país.