No soy urbanista, aunque sí un interesado en la ciudad y, para efectos de esta columna, únicamente un ciudadano que vive en San Luis Potosí capital y soy usuario cotidiano de sus vialidades.
Hoy compartiré algo que no creo que pueda explicarse, porque cualquier explicación, por sesuda que pudiera parecer, sinceramente no creo que me convenza.
Un punto de conflicto vehicular (hay varios) que genera problemas sin duda es la glorieta que se encuentra en la intersección del Boulevard Antonio Rocha Cordero (hoy Circuito Potosí, según algunos) y la Avenida Salvador Nava Martínez, en el poniente de la ciudad por donde sale la carretera libre a Guadalajara. Ese circuito vial se conoce coloquialmente como la “glorieta del Real Inn” y es bastante conocida por el caos que se generó cuando se instalaron unos semáforos inútiles que aún hoy ahí están destellando día y noche o bien porque con algo de lluvia se inunda.
La glorieta que nos ocupa tiene una de sus salidas hacia la Avenida Salvador Nava Martínez, vialidad primaria de gran importancia que cumple una función esencial de comunicar poniente y oriente, lo que le da un enorme flujo vehicular. Ya me dirá quien la circula en la mañana o por la tarde en ambos sentidos, para ir a trabajar o regresar a casa.
Para facilitar la circulación la autoridad municipal construyó un paso a desnivel en la intersección de Salvador Nava y Cordillera de los Himalaya, de manera que se eliminó el único obstáculo semafórico en esa vía, lo que la convirtió en una ruta ágil y de velocidad sostenida.
Y aquí lo inexplicable, a mi parecer, desde la lógica elemental. Si la intención del paso a desnivel Himalaya-Salvador Nava era facilitar la circulación, ¿por qué la autoridad municipal dejó subsistentes dos puntos en los cuales se corre un riesgo mayúsculo si usted decide usar la antes llamada “diagonal”.
En la parte lateral del arroyo central de Salvador Nava, en dirección Antonio Rocha-Himalaya, entre las calles de San Pedro y Cerro del Cubilete se dejó un paradero en la cual vehículos de alquiler y camiones urbanos se detienen, obstruyendo el carril de baja velocidad en tanto suben o bajan pasaje, con el riesgo que eso genera para conductores que, ante una parada inesperada, pueden tomar decisiones apresuradas y trágicas.
Más adelante, no obstante que se colocaron bahías de seguridad para ascender o descender de los mismos carriles centrales, dejaron abierta una salida de la calle Cerro Viejo que conecta de manera perpendicular con Salvador Nava, así que si usted va circulando en el mismo tramo y sobrevivió al paradero de transporte público, tenga cuidad porque puede ser que quien va delante de usted quiera dar vuelta, olvide la luz direccional y el resultado sea grave, tanto como puede ser que alguien decida incorporarse a la avenida primaria, ya que no hay ahí bahía de seguridad sino pura osadía y temeridad.
¿Por qué conservar estos dos riesgos viales por parte de la autoridad municipal? ¿En serio esto tiene lógica para usted?
X: @jchessal