La Administración del Presidente Donald Trump inició este miércoles la instalación de lo que se prevé sea un masivo "muro flotante" de más de 800 kilómetros de longitud sobre el cauce del Río Bravo en la frontera con México para impedir el contrabando ilegal de personas y narcóticos.
El anuncio lo dio la Secretaria de Seguridad Interna de EU Kristi Noem desde la frontera de Brownsville, Texas, con Matamoros, Tamaulipas, donde dijo que el masivo "muro flotante" significaría un escalamiento de un polémico proyecto piloto de 303 metros que el Gobierno de de Texas instaló sobre el Río Bravo en 2023.
"Estas barreras (flotantes en el Río Bravo) son financiadas con fondos contenidos en el Gran y Hermoso Proyecto de Ley (del Presidente Trump) y serán tan largas que podrían cubrir la distancia entre la capital de Washington, DC y la ciudad de Nashville en Tennessee", dijo Noem en conferencia de prensa.
"Más de 130 millas de estas barreras (unos 209 kilómetros) ya fueron asignadas bajo contrato y estarán listas para ser desplegadas empezando el día de hoy. Estas barreras consisten en boyas flotantes (de entre 1.2 y 1.4 metros) en diámetro".
En entrevista con el diario conservador Washington Examiner, el actual jefe de la Patrulla Fronteriza Mike Banks -quien lideró la construcción del "muro flotante" texano- aseguró que el nuevo diseño en rodillos flotantes que instalarán en adelante cuenta con tecnología de punta para evitar sea burlado fácilmente.
En 2023, el proyecto piloto de "muro flotante" instalado por el Estado de Texas llevó a un serio conflicto diplomático con el Gobierno del ex Presidente Andrés Manuel López Obrador que lo consideró como una violación al Tratado de Aguas de 1944 entre México y Estados Unidos.
Con su masivo proyecto de 800 kilómetros de "muro flotante" sobre el Río Bravo, la Administración Trump revive el programa piloto texano de boyas que además llevó en 2023 a una diferencia legal con la entonces Administración del Presidente Joe Biden ante lo que consideró invasión de responsabilidades.
Originalmente, el "muro flotante" del Gobierno texano estuvo colocado entre Eagle Pass, Texas, y Piedras Negras, Coahuila, y provocó molestia en México luego de conocerse un estudio que mostraba que 79 por ciento de las boyas flotantes estaban colocada en la mitad mexicana del río Bravo, algo que después fue corregido.