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MARGARITO Y SUS CAMIONES

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Cuando conocí a Margarito Terán la primera vez fue para una entrevista que me concedió en su casa allá por el año 97, y ya era entonces una de las figuras más emblemáticas del servicio de transporte urbano. No solo por la cantidad de unidades que tenía como concesionario, sino por la cantidad de situaciones por las que en su vida como permisionario había pasado.

En su hogar que se ubicaba en ese entonces en la colonia Industrial Aviación sobre la avenida Hernán Cortés, ahí en su sala, me contó lo difícil que era para los permisionarios lograr que se diera un ajuste a la tarifa sin despertar inconformidades.

Aunque por otras causas en su momentoMargarito Terán era dueño de unidades que fueron quemadas en su totalidad en diversas movilizaciones estudiantiles y a lo largo del tiempo, se podría decir que estaba ya curado de espanto.

Cuando se dio la reestructuración del Transporte Urbano en el Gobierno de Fernando Silva Nieto en aquel entonces, muchos pensaron que el pulpo camionero desaparecería al tiempo de que entrarían nuevas empresas que competirían en calidad y servicio y con una tarifa controlada, lo qué conoceríamos como Transportes Tangamanga.

La realidad es que personas como Margarito Terán prevalecieron y se han adaptado a todos los cambios.

20 años después, hoy el debate sobre el aumento de la tarifa del transporte urbano en San Luis Potosí, ha vuelto a cobrar vida con la reciente propuesta de Margarito Terán López, representante del gremio del transporte, quien sugiere elevar el costo del pasaje de 12.50 a 15 pesos. Esta propuesta no solo refleja las dificultades económicas que enfrenta el sector, sino que también pone de manifiesto un ciclo de controversias que se ha perpetuado a lo largo de los años.

Terán argumenta que el incremento es necesario para garantizar el mantenimiento adecuado de las unidades y cubrir gastos operativos, que han aumentado debido a factores como el costo del combustible y los salarios. Sin embargo, su justificación choca con la realidad que viven los usuarios, muchos de los cuales pertenecen a sectores vulnerables, que ya luchan por equilibrar sus economías. La percepción de que el servicio no mejora a pesar de los aumentos es generalizada, y esto genera desconfianza hacia quienes administran el transporte.

La situación se complica aún más al considerar el historial de Terán, una figura que, lejos de ser solo un representante, es un personaje rodeado de controversias y acusaciones de prácticas poco éticas en su vida empresarial. Su pasado, marcado por alegaciones de fraude y manipulación, plantea serias dudas sobre su integridad y la veracidad de sus afirmaciones sobre la crisis del transporte. La ciudadanía se pregunta si realmente es cierto que el sector está al borde de la quiebra o si es una táctica para justificar un nuevo aumento.

El papel de las autoridades también es crucial en este debate. El gobernador Ricardo Gallardo ha expresado su apoyo a los permisionarios, pero ha subrayado la necesidad de buscar soluciones que no perjudiquen a los ciudadanos. Sin embargo, la historia reciente ha mostrado que los aumentos a menudo se aprueban sin compromisos claros de mejora en la calidad del servicio. Esto ha llevado a una sensación de impotencia entre los usuarios, quienes sienten que sus necesidades y derechos son ignorados.

Mientras tanto, movimientos ciudadanos han surgido para protestar contra estos aumentos, demandando no solo tarifas justas, sino también un servicio de calidad. Este activismo es vital, ya que refleja la voz de una ciudadanía cansada de promesas vacías y del ciclo de aumentar precios sin mejoras visibles. La falta de transparencia en la aplicación de fórmulas tarifarias y la impunidad de algunos concesionarios han alimentado la desconfianza y la frustración.

La discusión sobre el transporte urbano en San Luis Potosí es, en última instancia, un microcosmos de una lucha más amplia entre las necesidades económicas de los permisionarios y el derecho de los ciudadanos a un transporte digno y asequible. La figura de Margarito Terán, con su historia compleja y controversial, se convierte en un símbolo de esta lucha. La pregunta es si la comunidad estará dispuesta a aceptar un nuevo aumento sin garantías de mejoras reales o si, por el contrario, se levantará para exigir un cambio significativo en un sistema que debe servir a todos.

El futuro del transporte urbano en San Luis Potosí depende no sólo de decisiones políticas, sino de la capacidad de la ciudadanía para unirse y reclamar un servicio que verdaderamente refleje sus necesidades y derechos.

Margarito Terán al contrario de lo que muchos pudieran suponer, no es un persona obtusa, por el contrario se inscribía a toda serie de conferencias y pláticas de diversos temas de vanguardia en el Tecnológico de Monterrey. Su prevalencia sin duda se puede explicar por ser una persona interesada y determinada a evolucionar o desaparecer quizás…

HASTA LA PRÓXIMA.

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