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Salud pública de SLP al límite

El 2026 arranca con hospitales colapsados, que afecta directamente a los derechohabientes

San Luis Potosí, SLP.- El año 2026 inicia con una amarga contradicción para miles de potosinos, mientras la salud figura como uno de los propósitos más recurrentes de inicio de año, el sistema público que debería garantizarla atraviesa uno de sus momentos más críticos. En San Luis Potosí, el sector salud comenzó el año con el pie izquierdo, sumido en un colapso que afecta directamente a quienes menos opciones tienen, los derechohabientes.
 
Quejas por malos tratos, baños en condiciones deplorables, falta de higiene, escasez de medicamentos, ausencia de personal médico y carencia de especialistas se repiten en distintas unidades del IMSS. A esto se suma una constante que se ha vuelto cotidiana, largas filas, horas de espera y ninguna garantía de atención. Los hospitales Nicolás Zapata y Cuauhtémoc son solo algunos de los escenarios donde esta crisis se hace evidente.
 
En la Clínica 50 del IMSS, la saturación es permanente. Desde las cinco de la mañana comienzan a formarse filas interminables, integradas en su mayoría por adultos mayores que permanecen horas de pie, muchas veces sin lograr una cita. La escena se repite día tras día, obligando a los pacientes a regresar bajo la misma incertidumbre.
 
La frustración y el enojo se dirigen directamente hacia la administración del IMSS en el estado, encabezada por la delegada Angélica Cristina Rodríguez Nester, a quien los usuarios señalan por la falta de respuestas claras y soluciones reales.
 
Pero el problema no se limita a una sola clínica. En la Unidad Médica Familiar No. 01 de Nicolás Zapata, así como en otras instalaciones, la agenda de citas de especialidades se encuentra desbordada. La falta de coordinación es evidente, una sola persona es la encargada de agendar citas de primera vez, subsecuentes y del día, lo que ha provocado un caos administrativo que impacta directamente en áreas sensibles como Nefrología, Medicina Interna y Pediatría.
 
Los testimonios de los afectados reflejan una práctica que se ha vuelto recurrente, promesas que no se cumplen y citas que nunca llegan.
 
“Desde el mes de diciembre fui a consulta con el ortopedista, me dijo que me iba a operar de la rodilla y me mandó a hacer estudios. Cuando fui por la cita me dijeron que la agenda del 2025 ya estaba cerrada y que regresara en la primera semana de enero. Pregunté a qué hora y me dijeron que a la hora que yo quisiera. Pero cuando llegamos nos dicen que solo atienden de 8 a 10 y nos regresan”, relata una derechohabiente del Hospital Cuauhtémoc.
 
La sensación generalizada entre los pacientes es clara, el sistema solo les “da largas”.
 
“Parece que solo nos dan el avión. Siempre nos dicen vuelva mañana y así nos traen. Desde diciembre a todos les decían que regresaran en enero a ver si ya estaba la agenda, por eso está toda la gente aglomerada”, denuncia otra afectada del sector salud.
 
En la Clínica Nicolás Zapata, las quejas también alcanzan áreas críticas como Oncología. Una paciente señala que ni los medicamentos ni las herramientas necesarias están disponibles, y que las citas se retrasan incluso cuando la vida está en juego.
 
“Están tardando las citas cuando hay personas que no pueden esperar. Mi primo necesita una operación y apenas le van a hacer las radiografías cuando ya está muy mal. Ese día había una muchacha que venía de fuera con su paciente en ambulancia y en silla de ruedas, y tampoco los atendían”, relata.
 
El inicio de 2026 deja claro que la crisis del sector salud en San Luis Potosí no solo persiste, sino que se profundiza. Los más afectados son adultos mayores, personas con enfermedades crónicas y pacientes que requieren atención especializada urgente. Todos ellos coinciden en un llamado, que las autoridades tomen cartas en el asunto, refuercen el personal, garanticen medicamentos y pongan orden en un sistema que hoy parece rebasado.
 
Porque mientras las agendas se cierran, las filas crecen y las citas se postergan, la salud —y en muchos casos la vida— de los derechohabientes no puede esperar. Iniciar el año así, advierten los pacientes, no solo es inaceptable, es una omisión que puede costar vidas.
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