San Luis Potosí, SLP.- Tras más de tres meses de deliberaciones, la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) tomó una decisión que no solo resuelve un proceso interno, sino que redefine el rumbo institucional: por primera vez en su historia, la Facultad de Derecho será dirigida por una mujer. Con la designación de Georgina González Casares, el rector Alejandro Zermeño Guerra perfila una nueva etapa en la que la presencia femenina en los espacios de mayor relevancia universitaria deja de ser excepción para convertirse en una apuesta clara.
La elección de Georgina González Casares como nueva directora de la Facultad de Derecho no fue un hecho aislado ni meramente administrativo. Para el rector Alejandro Zermeño Guerra, esta designación representa un cambio de fondo en la cultura universitaria, donde históricamente las posiciones de mayor trascendencia han estado ocupadas por hombres.
“El objetivo es ir transformando la presencia de las mujeres en los puestos de mayor responsabilidad. Derecho es una facultad que nunca había tenido una directora, y esta decisión fue tomada por la comunidad universitaria pensando en el bien colectivo”, subrayó el rector.
Zermeño Guerra sostuvo que este giro no es casual, sino parte de una tendencia que ya se refleja en otros órganos universitarios. Como ejemplo, destacó que en el Consejo Universitario predominan actualmente perfiles femeninos, además de una participación creciente de jóvenes estudiantes, quienes representan al menos el 30 por ciento del total de integrantes. Para la Rectoría, estos datos muestran una universidad que comienza a reflejar con mayor fidelidad la diversidad de su comunidad.
La llegada de una mujer a la dirección de la Facultad de Derecho también responde a un contexto específico. De acuerdo con el rector, fue una petición expresa del estudiantado que el liderazgo recayera en una mujer, especialmente después de los episodios que encendieron alertas sobre la seguridad y la respuesta institucional ante casos de violencia al interior de la facultad.
“Era una exigencia de la comunidad estudiantil. Georgina es abogada, tiene un perfil joven y cumple con todos los requisitos. La comunidad universitaria dejó claro su respaldo para que una mujer dirija esta facultad”, afirmó Zermeño Guerra, al tiempo que le deseó éxito en su nueva encomienda.
La protesta de González Casares está programada para el último viernes hábil de enero, durante sesión del Consejo Universitario, con lo que se cerrará formalmente un proceso que estuvo marcado por tropiezos, inconformidades y un amplio debate interno.
Respecto a las ocho boletas sin voto y cinco votos nulos registrados durante la elección, el rector explicó que estos reflejan desacuerdos legítimos dentro de la terna, una situación que —dijo— es parte natural de cualquier ejercicio democrático. “No siempre se está de acuerdo con los candidatos, y no se puede tener contenta a toda la comunidad. Lo importante es que la decisión se tomó por mayoría”, puntualizó.
Zermeño Guerra también aclaró que la demora de tres meses en la designación obedeció a diversas complicaciones, entre ellas interpretaciones erróneas sobre la elegibilidad de algunos perfiles, así como la interposición de un amparo que obligó a pausar el proceso. Sin embargo, aseguró que tras revisarse el procedimiento y confirmarse que se cumplían los requisitos estatutarios, el recurso legal no prosperó.
Por su parte, Jesús Javier Delgado Sam, quien fungió como director interino y formó parte de la terna, reconoció el resultado y manifestó su respaldo a la nueva directora. “Volveré a mi puesto como consejero maestro y seré su primer aliado. Siempre apoyaré a maestras, maestros y estudiantes de la Facultad de Derecho”, expresó.
Cabe señalar que Georgina González Casares no estuvo presente el día de la designación por motivos de salud, al igual que Luz María Lastras Martínez; únicamente asistió Delgado Sam.
Con esta decisión, la UASLP no solo nombra a una nueva directora, sino que envía un mensaje político y simbólico al interior de la universidad, el acceso de las mujeres a los cargos de mayor poder ya no es una concesión, sino una ruta que la institución está dispuesta a consolidar.