San Luis Potosí, SLP.- Mientras el comercio informal sigue ocupando calles, banquetas y horarios estratégicos del Centro Histórico de San Luis Potosí, el Ayuntamiento presume diálogo, cifras récord y control operativo. Sin embargo, los propios números de la Dirección de Comercio revelan una presión constante que está lejos de estar resuelta.
De acuerdo con el director de Comercio Municipal, Ángel de la Vega Pineda, todos los días se retiran entre 20 y 30 comerciantes que se instalan sin permiso en el primer cuadro de la ciudad. Una cifra que, lejos de reflejar una disminución definitiva, exhibe la persistencia —y adaptación— del ambulantaje irregular.
Los llamados “toreros”, especialmente vendedores itinerantes de perfumes, comerciantes nocturnos y vendedores momentáneos sin autorización, encabezan esta dinámica. Se instalan por horas, se mueven constantemente y apuestan a ver si pega antes de que llegue la autoridad. El fenómeno se repite a diario en zonas como Hidalgo, Reforma y los alrededores del Mercado República.
El funcionario asegura que existe comunicación permanente con todos los sectores, comercio establecido, líderes ambulantes, representantes de mercados y asociaciones del Centro Histórico. Incluso presume reuniones sin confrontación con locatarios formales. No obstante, la realidad es que la autoridad sigue retirando decenas de puestos al día, lo que deja abierta una pregunta clave: si el diálogo es constante, ¿por qué el problema se mantiene intacto?
De la Vega Pineda reconoce que el contexto económico nacional ha generado presión sobre los vendedores, con bajas ventas y mayor necesidad de ingreso. Bajo ese argumento, la Dirección de Comercio plantea su intervención como un intento de equilibrio entre quienes cumplen la norma y quienes operan al margen de ella. Sin embargo, ese equilibrio parece sostenerse más en operativos diarios que en soluciones de fondo.
A ello se suma el cierre de la temporada de comercio temporal, que implicó el retiro de más de 70 permisos provisionales —entre vendedores de gorros, bandas y pirotecnia—. Aunque la autoridad sostiene que estas acciones han reducido el número de comerciantes irregulares, admite que permanece un núcleo duro de vendedores que opera durante todo el año sin autorización clara.
El contraste se vuelve más evidente cuando se revisan las cifras anuales. Durante 2025, la Dirección de Comercio detectó al menos 10 mil establecimientos que operaban sin licencia de funcionamiento en toda la ciudad. El resultado fue una recaudación cercana a los 100 millones de pesos, calificada como histórica por el propio titular del área.
La regularización, explica, se logró mediante actos de autoridad firmes desde el inicio del año, incorporando al padrón desde pequeños negocios hasta restaurantes, antros, franquicias y empresas industriales. La dependencia reporta un incremento operativo de hasta 75 por ciento y presume haber superado metas que parecían inalcanzables.
Pero el dato también abre otra lectura, si miles de comercios operaban fuera de la norma y el ambulantaje sigue reapareciendo a diario, el problema no es solo de vigilancia, sino de un modelo que permite que la irregularidad se normalice hasta que la autoridad decide intervenir.
Mientras el Ayuntamiento celebra cifras y eficiencia administrativa, el Centro Histórico sigue siendo escenario de una disputa cotidiana por el espacio público, donde el retiro de 30 vendedores al día parece más un síntoma de permanencia que una señal de solución definitiva.