Tras la caída de Nicolás Maduro, las calles de la capital venezolana se han llenado de personas encapuchadas que sostienen armas de fuego, patrullan y revisan los teléfonos de la gente, de acuerdo con testimonios a medios de comunicación.
Según los informes, han surgido decenas de puestos de control militares en la ciudad.
"Tenemos miedo de lo que nos vayan a hacer y que haya represalias", afirmó un empresario a la BBC.
Otro ciudadano, quien no dio su nombre por seguridad, dijo que "todo está funcionando normalmente", las tiendas y negocios abrieron de manera habitual, pero hay encapuchados que están revisando los teléfonos de los civiles.
Por su parte, el sindicato venezolano de prensa reportó el martes la detención y posterior liberación de 16 periodistas y trabajadores de medios durante la instalación del nuevo Parlamento. Todos fueron liberados y uno, deportado, según el gremio.
El sindicato también reportó la detención de otros dos corresponsales internacionales en la frontera con Colombia, que también fueron liberados tras horas incomunicados. La prensa fue sometida a "revisión de equipos, desbloqueo de teléfonos, rastreo de llamadas y mensajes en plataformas de comunicación y redes sociales", añadió el SNTP.