Durante el último año de la presidencia de Trump, México ha tenido que ceder en todos los temas que Estados Unidos ha puesto sobre la mesa
Para México será fundamental que la estrategia de aranceles aplicada a países con los que no se tiene un acuerdo comercial influya en las decisiones arancelarias de Donald Trump dentro de la zona T-MEC, especialmente antes de que inicie el proceso de renegociación.
En entrevista, Turenna Ramírez, especialista en comercio exterior en Holland & Knight, señaló que, durante el último año de la presidencia de Trump, México ha tenido que ceder en todos los temas que Estados Unidos ha puesto sobre la mesa; sin embargo, aún no se ha logrado un escenario en el que se respete plenamente el rol de México como socio comercial.
"No se ve todavía un resultado claro a largo plazo. Pareciera que México aún enfrenta una serie de retos y compromisos que debe cumplir bajo el Tratado, los cuales ya han sido anunciados", afirmó.
"Parece que todavía no llegamos a ese nivel óptimo de tú a tú, de socio comercial a socio comercial. Más bien, estamos en un punto en el que México ya está sirviendo a los intereses de Estados Unidos y cumpliendo con los principios del Tratado", agregó la especialista.
En un informe entregado al Senado a mediados de diciembre, Jamieson Greer, titular de la Oficina del Representante Comercial de EU (USTR), destacó la decisión de México de imponer aranceles a más de mil 400 mercancías de países sin acuerdo comercial, lo que sienta un precedente para la protección del comercio regional.
"Nuestros socios buscan pasar de la discusión de temas específicos a conversaciones estructurales que, en nuestra opinión, deben ser un elemento esencial de la Revisión Conjunta (del T-MEC).
"Hasta ahora, los esfuerzos se han centrado más en temas específicos que en los estructurales. Abordar estos últimos será clave en la Revisión Conjunta", expresó Greer en su informe al Capitolio.
Sin embargo, en opinión de Ramírez, México debe aspirar a resoluciones concretas de largo plazo y no limitarse a reaccionar ante las acciones solicitadas, las cuales podrían mantenerse únicamente durante el semestre previo a la revisión oficial del 1 de julio de este año.
"No se vislumbra todavía, a largo plazo, cómo va a funcionar esto para que el T-MEC prevalezca en condiciones óptimas para los tres países, y no sólo para Estados Unidos, sin que se vean trastocados los intereses de la macroeconomía", concluyó la especialista de Holland & Knight.