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Dará batalla a EU crudo venezolano

Según The Economist, la producción de petróleo en Venezuela podría mejorar si cambian las condiciones políticas y la recuperación sería lenta y costosa

Tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, Donald Trump dijo que su objetivo era recuperar y explotar el petróleo de Venezuela con ayuda de empresas estadounidenses; sin embargo, extraer crudo será una tarea ardua, de acuerdo con The Economist.
 
 Y es que Estados Unidos busca compensación por las expropiaciones del pasado y aprovechar las grandes reservas petroleras del país, pero la producción venezolana está muy deteriorada por falta de inversión, sanciones, escasez de recursos y pérdida de trabajadores capacitados.
 
 Según The Economist, la producción de petróleo en Venezuela podría mejorar si cambian las condiciones políticas y la recuperación sería lenta y costosa.
 
 Actualmente, la producción petrolera venezolana es de 700 mil barriles diarios, apenas un tercio de lo que producía a finales de la década del 2000.
 
 Analistas señalan que décadas de mala gestión y falta de inversión provocaron el colapso del sector. A pesar de contar con las mayores reservas de petróleo del mundo, unos 300 mil millones de barriles, el camino hacia la recuperación luce complejo.
 
 Para extraer más, Venezuela tendría que superar tres problemas: una necesidad imperiosa de fondos, la escasez de mano de obra y un mercado global saturado.
 
 La consultora Rystad Energy estima que se requerirían 110 mil millones de dólares en gastos para que la producción del país volviera a los niveles de hace 15 años, el doble de lo que las grandes petroleras estadounidenses en conjunto invirtieron a nivel mundial en 2024.
 
 Según The Economist, Trump parece creer que esas empresas se apresurarían a firmar grandes cheques. Chevron, que ya está presente en Venezuela y exporta unos 200 mil barriles diarios a Estados Unidos bajo una exención de sanciones, bien podría expandir sus operaciones. Pero otros no han olvidado los problemas del pasado.
 
 El medio señala que el éxito de los planes de Trump no está garantizado. Dejará la Casa Blanca en poco más de tres años y podría perder el interés antes de eso. Hasta ahora, las grandes petroleras estadounidenses han guardado silencio ante el llamado a las armas del presidente.
 
 Además, los bancos y las aseguradoras, que serían necesarios para financiar y asegurar los envíos, tardarían aún más en regresar.
 
 Incluso si se pudiera convencer a suficientes empresas petroleras para que desembolsaran, es dudoso que la industria petrolera venezolana pudiera mantener el ritmo.
 
 En los últimos años, ha sufrido una enorme fuga de talentos. Decenas de miles de trabajadores cualificados, desde ingenieros hasta geólogos, han abandonado el país.
 Actualmente Petróleos de Venezuela (PDVSA) ahora dirigida en gran medida por las fuerzas armadas. Para formar empresas conjuntas viables con empresas occidentales, la empresa, con 70 mil empleados, tendría que ser reformada por completo.
 
 El petróleo adicional que Venezuela pueda extraer fluirá a un mercado saturado. La Agencia Internacional de Energía, organismo oficial de pronósticos, prevé que la oferta mundial de crudo supere la demanda al menos hasta finales de la década, debido a la sólida producción en países como Brasil, Guyana y, de hecho, Estados Unidos, así como al escaso crecimiento de la demanda.
 
 En su escenario más optimista, la firma Kpler pronostica que la producción petrolera venezolana podría aumentar a entre 1.7 millones y 1.8 millones de barriles diarios para 2028.
 
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