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Aumento al salario no alcanza para comprar casa

A partir del 1 de enero de 2026, el salario mínimo general pasó de 278.80 a 315.04 pesos diarios

Pese al incremento del salario mínimo, los mexicanos seguirán enfrentando dificultades para adquirir una vivienda, debido al acelerado aumento de los precios de venta y a la desaceleración en construcción, durante los últimos años.

A partir del 1 de enero de 2026, el salario mínimo general pasó de 278.80 a 315.04 pesos diarios. De acuerdo con estándares internacionales, una vivienda se considera "asequible" cuando no se destina más de 30 por ciento de los ingresos de las personas.

Fernando Soto-Hay, director y fundador de Tu Hipoteca Fácil, señaló que en el País existe una gran demanda de vivienda, pero la oferta es muy limitada, con una marcada desaceleración en la construcción en los últimos 10 años, especialmente durante el sexenio del ex Presidente Andrés Manuel López Obrador.

"No hay certidumbre jurídica. Hay una gran cantidad de corrupción y extorsión en los procesos de construcción, por lo que los desarrolladores prefieren invertir en otros proyectos. El problema en México es la escasez de vivienda, tanto para compra como para renta", comentó.

"Por más que se incremente el salario mínimo, no se generará una demanda que pueda ser satisfecha porque no hay oferta de vivienda", sentenció.

Soto-Hay indicó que se trata de un ciclo negativo. 

"Con un salario mínimo mensual estimado en 9 mil 582 pesos, la renta asequible sería de 2 mil 800 a 3 mil pesos, cifra prácticamente inexistente en los mercados urbanos formales", agregó José Jesús Rodríguez, consultor fiscal.

En cuanto a la compra de vivienda, advirtió que la brecha es aún mayor, ya que ese ingreso no alcanza para cumplir con el perfil de crédito necesario para una vivienda media. 

"El precio de la vivienda, incluso de interés social en zonas metropolitanas, supera ampliamente la capacidad de pago mensual de quienes perciben el salario mínimo", señaló.

Según Soto-Hay, el aumento salarial no compensa el alza acumulada en los precios de suelo, materiales y financiamiento. 

"El aumento al salario mínimo en 2026 es positivo y necesario, pero insuficiente para garantizar acceso a vivienda digna, ya sea en compra o renta, conforme al ingreso", añadió.

"Su efecto real se diluye frente al aumento sostenido en los precios de la vivienda y las rentas, especialmente en zonas urbanas y metropolitanas", enfatizó.

Para que el salario realmente permita acceder a vivienda asequible, explicó, se requeriría, además del incremento salarial, políticas de control y regulación de rentas más allá de la inflación, así como un programa de producción masiva de vivienda social bien localizada, con créditos públicos a tasas reales bajas y plazos más largos.

Soto-Hay denunció que existe una desconexión estructural entre el ingreso laboral y el mercado inmobiliario, porque incluso con el ajuste salarial, el ingreso mensual de un trabajador que percibe el mínimo no alcanza el umbral de asequibilidad habitacional reconocido internacionalmente.

"La política salarial, por sí sola, no resuelve el acceso a vivienda digna, ya que no ha sido acompañada de una política integral de control de rentas, desarrollo de vivienda social ni regulación efectiva del suelo urbano", concluyó.

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