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Inicia el 2026

Imágenes desde el zócalo.

Dos hechos, uno ocurrido durante la última semana del 2025 y los acaecidos durante el fin de la primera del 2026, ejemplifican de alguna manera, la dinámica que podría ocupar la atención política de los siguientes doce meses. Por un lado, el descarrilamiento del Tren Interoceánico, una de las obras “emblemáticas” del gobierno de López Obrador, que viajaba con 250 pasajeros, de los cuales murieron 14, mientras decenas de personas quedaron heridas. Con solo dos años de funcionamiento, la dimensión de la tragedia, no solo exige que se realice una profunda investigación para deslindar responsabilidades, sino que pone foco a todo lo realizado durante el sexenio amlista.
 
Por otra parte, tras un ataque "a gran escala" del ejército de Estados Unidos, Donald Trump informó que detuvo al mandatario venezolano, quien fue trasladado a Nueva York para enfrentar cargos de narcotráfico. Aunque Trump anunció que "gobernará" ese país hasta que haya una "transición segura, adecuada y sensata", no solo queda la incertidumbre sobre el futuro inmediato del país caribeño, sino que exige a discernir con claridad, cómo funcionará en lo sucesivo la política exterior de dicha potencia.
 
Sirvan ambos acontecimientos para enmarcar algunas hipótesis sobre las que, es previsible se construya la agenda política, económica y social, de los siguientes 360 días:
El escrutinio a las políticas públicas del sexenio anterior, será más profundo. Es prácticamente ineludible hacer una revisión más minuciosa de la situación que guardan Dos Bocas, el AIFA o el Tran Maya. De la misma forma, el impacto de los programas sociales en el incremento del ingreso, se confrontará con la situación (para muchos precaria) que presentan tanto el sistema de salud, como el productivo-alimentario.
 
La atención de las calificadoras internacionales, debida a la situación del déficit fiscal, el cual subió drásticamente el sexenio anterior, con un crecimiento muy bajo (practicamente estancamiento), será un tema recurrente, especialmente, si no se activan nuevas inversiones privadas.
 
En materia de seguridad pública, de mantenerse la ruta trazada desde el principio del mandato de Claudia Sheinbaum, alejada de la visión de “abrazos, no balazos”, es altamente probable que se profundicen las diferencias del poder central, con líderes locales del partido en el poder.
 
Aunque la presidenta mantiene buenos niveles de aprobación en su persona (El Financiero, Nov.), en materia de “corrupción” y “actuación frente al crimen organizado”, las cifras son reprobatorias. Es de esperarse que ocurran cambios en el gabinete, que le ayuden a la mandataria a cohesionar su propio equipo y estilo de gobernar.
 
El irremediable contraste con el sexenio, podría desembocar en un “encontronazo” entre los equipos de AMLO y de la presidenta Sheinbaum. ¿En que se traduciría esto? ¿En mayor movilización social? ¿En presiones legislativas? ¿En desacomodos estatales? ¿En un acuerdo que le brinde solidez al oficialismo? No olvidemos que todo esto será el preámbulo de las elecciones en 2027, con todo y la “revocación de mandato”.
 
Las acciones emprendidas en Venezuela, serán parte del guión trumpista, de cara a su propia elección intermedia de noviembre. Por ello, no deben tomarse a la ligera sus dichos, “algo habrá que hacer con México”. La presión en la lucha contra el fentanilo o incluso contra el huachicol fiscal -por la necesidad de “blindar” las aduanas- profundizaría aún más las diferencias con la administración pasada.
La “doctrina Donroe”, podría generar presiones adicionales a la negociación del T-MEC, con nuevas implicaciones sectoriales e institucionales, en busca de “blindar” al hemisferio.
 
Es predecible que los grupos de derecha busquen aprovechar la coyuntura para incrementar su presencia en el continente y particularmente en México. Por esta razón, en lo que se refiere a la competencia electoral, la Reforma Política que presente la Presidenta, será el corazón del debate sobre el futuro inmediato el país.
 
Una fecha cierta es que el jueves 11 de junio inicia el mundial de futbol trinacional. ¿Buscarán los actores políticos -sean nacionales, regionales o incluso globales- aprovechar esta vitrina internacional, para tratar de imponer sus intereses? ¿Habrá escándalos como los hubo en Brasil con Dilma o quienes busquen repetir la narrativa del 68? ¿Será el mejor mundial de la historia como algunos auguran?
 
Es evidente que son muchos los desafíos. Frente a todos ellos, vale la pena decretar, ¡Que sea un gran año para nuestro querido México! Y con ello, para todas y todos nosotros.
 
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