Cuando era niño los tenis negros me parecían lo más increíble del planeta Tierra. Hice hasta lo imposible para conseguir los míos cuanto antes y, el día en que esto sucedió, fue casi un evento histórico. Me sentía realizado. Nadie podía detenerme. Era toda una declaración de quién era y a qué le estaba apuntando. ¿Tal vez mi primera postura de verdadero estilo y moda en la vida? Es probable. No recuerdo otra con anterioridad. Pero si tomamos en cuenta que me eduqué al interior de una escuela primaria con normas muy estrictas en torno al color de nuestros sneakers —entre otras posturas inflexibles—, se puede entender con mayor facilidad el porqué de mi euforia y su magna impresión en mis recuerdos. ¡Es que representaban todo lo opuesto a la institución y a lo que yo debía convertirme! Mi pulso se aceleraba, porque estos eran esa actitud desafiante y extraordinaria que yo tanto ansiaba demostrar. Eran, simplemente, lo otro. Aquello que no estaba "permitido" y que me daba la oportunidad de escapar en cada vuelta a casa tras el colegio. ¿Lo mejor de este asunto entero? Eran un signo de la calle. Ese terreno al que me urgía pertenecer y en donde se podía encontrar todo lo que en verdad era emocionante.
Hoy, mis gustos en calzado deportivo se han afinado y mis criterios se han hecho cada vez más complejos a la hora de escoger una silueta; pero en el fondo, uno buenos tenis negros siguen significando lo mismo para mí. Son ese puente y herramienta para llegar a donde no he aterrizado antes. La renuncia frente a lo convencional y lo que no molesta. Por supuesto que amo un modelo deslumbrante de kicks en blanco, pero estos otros tienen un lugar especial en mi corazón. Uno que me sigue conectando con lo que siempre planeé para mí mismo y que me devuelve inmediatamente con la escena skate de los años 90, la NBA de Jordan y Larry Bird, la fotografía de Spike Lee, y la cultura clásica del hip hop; de donde tanto he nutrido mis referencias.
En esta ocasión, preparándome para el inicio de 2026, tomo una de mis marcas favoritas en el universo sneaker y he decidido compartir lo que pienso son las cuatro siluetas adecuadas para comenzar un nuevo calendario y siempre tener un básico genial a disposición, sea el mes que sea. Unos New Balance hipercombinables, con mucha actitud, siempre con el color negro como base.
NB 740
Un diseño eterno que siempre, siempre nos va a dar un toque de modernidad atemporal y temperamento. Originalmente, éste era el calzado perfecto para running diario que se desgastaba después de muchos kilómetros y se compraba de nuevo. Hoy, este clásico favorito está de vuelta, combinando elementos familiares inspirados en el trote de los años 2000, una parte superior de malla tejida abierta, una entresuela segmentada y una silueta aerodinámica, con adornos como la malla bicolor y las superposiciones angulares, que le proporcionan una identidad única. Lo que más me gusta: esos acentos en plata que le dan un aspecto todavía más decidido.
NB 574
Un clásico que no cansa y que tiene un espíritu muy adaptable. Va perfecto con streetwear, se camuflan a la perfección con outfits casuales o semiformales. Una delicia. Como diseño híbrido para carretera y pista, construido sobre una horma más ancha que las estrechas siluetas de competición de la generación anterior, este tenis ofrece una combinación excepcionalmente versátil entre nuevo, diferente, sencillo, resistente, duradero y cómodo.
NB Numeric Tiago Lemos 1010
Con un look de geek o de geniesillo informático de los 90, no hay nada en este kick que no funcione con grandilocuencia para looks casuales, pero también muy propios del asfalto. Recordemos que éste fue el primer calzado de skating con el respaldo profesional de Tiago Lemos, inspirado en el mundo de las tablas de los 90, con un toque del estilo tradicional de New Balance.
NB 9060
De mis siluetas favoritas en el universo entero. La última creación de la serie 99X, cuna de algunos de los modelos más emblemáticos del archivo de New Balance. Este modelo se caracteriza por un estilo cuidado y por un diseño innovador que reinterpreta los conocidos detalles de los modelos clásicos de la familia, con una sensibilidad un tanto particular que bebe de la estética orgullosamente futurista y visiblemente tecnológica de los 2000. Lo que más amo: su juego tonal de negros y mezcla de grises, si es que no quieres que tus sneakers recaigan en un color absoluto.