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Humo, fuego y sirenas: así comenzó 2026 para decenas de familias

Al menos 23 incidentes fueron atendidos por Bomberos Metropolitanos la noche del 31 de diciembre y las primeras horas del 1 de enero

San Luis Potosí, SLP.- Mientras miles de familias intentaban recibir el Año Nuevo en calma, la zona metropolitana inició 2026 envuelta en humo, sirenas y preocupación. La celebración se transformó en emergencia por al menos 23 incidentes atendidos por el Cuerpo de Bomberos Metropolitanos durante la noche del 31 de diciembre y las primeras horas del 1 de enero, evidenciando una vez más las consecuencias del uso irresponsable de la pirotecnia.
 
Los hechos más graves fueron seis incendios en casas habitación, todos con daños materiales, pero con un alto costo emocional para las familias afectadas, que en lugar de abrazos y buenos deseos comenzaron el año entre llamas, pérdidas y miedo. En al menos dos de estos siniestros se identificó la pirotecnia como detonante, incluido un flamazo registrado dentro de un departamento, situación que pudo haber derivado en una tragedia mayor.
 
A estos eventos se sumaron incendios en establecimientos comerciales, uno de ellos relacionado directamente con el manejo de juegos pirotécnicos, así como una explosión en un negocio cuyas causas aún se investigan. También se reportó el incendio de una casa deshabitada, lo que incrementó la carga operativa para los cuerpos de emergencia.
 
El saldo de la pirotecnia y la negligencia no se limitó a viviendas y comercios. Durante la misma jornada, los bomberos atendieron seis reportes por fugas de gas LP, derivadas de cilindros en mal estado, tanques sobrellenados y recipientes dañados por el fuego. Aunque algunos llamados no representaron riesgo, cada intervención implicó movilización, desgaste y riesgo para el personal.
 
El fuego también alcanzó espacios abiertos, cuatro incendios en lotes baldíos, uno de ellos sobre la Carretera 57, donde se consumieron aproximadamente dos hectáreas de vegetación, además del incendio de un árbol y un pastizal en la misma vialidad. A ello se añadieron falsas alarmas que, aunque no dejaron daños, saturaron aún más la capacidad de respuesta.
 
En medio de esta jornada crítica, los bomberos no solo combatieron incendios. También rescataron a una persona atrapada en un segundo nivel y liberaron a un perro que permanecía encerrado en una cochera, recordando que su labor va más allá del fuego, es protección directa a la vida.
 
Todo esto ocurrió mientras el Cuerpo de Bomberos Metropolitanos opera al límite de sus herramientas, personal y recursos. Actualmente, su funcionamiento depende únicamente del respaldo del Gobierno del Estado, así como de los ayuntamientos de San Luis Potosí y Soledad de Graciano Sánchez, sin aportaciones de municipios como Mexquitic y Villa de Pozos, cuya participación resulta clave para fortalecer la atención regional de emergencias.
 
Pese a estas carencias, la corporación sigue respondiendo gracias a la vocación de su personal y al apoyo constante de la ciudadanía, que no deja de realizar donaciones y mostrar solidaridad. Ese respaldo social se ha convertido en un salvavidas para una institución que, cada fin de año, demuestra que mientras algunos celebran sin medir consecuencias, otros arriesgan su vida para evitar tragedias mayores.
 
El inicio de 2026 dejó una lección clara, la pirotecnia no solo ilumina el cielo, también incendia hogares, consume recursos y rompe la tranquilidad de las familias. Y mientras no haya mayor conciencia social ni un compromiso institucional más amplio, los bomberos seguirán siendo el último muro entre la celebración y la tragedia.
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