Antes de cerrar los ojos por la noche, posiblemente se agolpan en la mente las palabras no dichas, las emociones que no tuvieron salida ni expresión, los miedos heredados, propios y colectivos aferrados en el inconsciente como suciedad de una tubería vieja, que se acumula hasta terminar con el flujo de la vida, de los sueños, de la calma, la paz y la alegría. Antes de dormir, la maravillosa mente hace todo su esfuerzo por apagar la preocupación y escuchar al cerebro que pide descanso para reparar, regenerar y ordenar la información de los sistemas corporales. Pero a veces, cuando no estamos acostumbrados a meditar, a tener una higiene del sueño, a conectar espiritualmente, observar, soltar y confiar cuando las circunstancias que no podemos cambiar, porque no están en nuestro control directo nos rebasan, el cuerpo lo resiente con insomnio y posteriormente y en el peor de los casos, con somatizaciones. Perdemos conexión con la intuición, que es el susurro del Alma, la sabiduría del cosmos y la luz amorosa que todo lo sostiene, cuando estamos cansados(as), cuando nos obsesionamos y nos tensamos crónicamente. Y es comprensible ante adversidades profundas como falta de salud, problemas económicos, violencia o conflictos con los seres amados, sin embargo, justo antes de dormir, ya recostados, lo que es urgente es soltar. Soltar el cuerpo y todo eso que no podemos solucionar en ese justo instante, soltar el futuro, el trauma, el miedo y la energía acumulada (lo más que podamos) al amor Divino. Las respuestas vienen durante el sueño, en forma de símbolos, sensaciones, certezas y nuevas ideas cuando dejamos de estar en hiper-alerta, en supervivencia, en lucha, pelea o huida. La frecuencia viaja de Gamma a theta y en ese estado es en donde las puertas de la co-creación se abren para permitirle a la geometría Universal que acomode las piezas para que nuestra realidad tangible se acomode. Esto no quiere decir, que dejemos de actuar, de ser responsables y movernos hacia la resolución de los conflictos a los que nos enfrentamos, pero si, permitirle a la guía Divina que el cielo trabaje a nuestro favor. Sé paciente. Esta noche, cuando hayas apagado la luz, realiza un escaneo en todo tu cuerpo, observa las tensiones, los dolores y los malestares y con tu respiración envía ese viento fresco a cada órgano y cada parte de tu corporalidad, por ínfima que sea, enviando un mensaje de que hay un permiso de relajarse. Después lleva la atención a tu mente y observa de forma muy presente cada pensamiento que llega y se va, sin juicio, pero sin perder la presencia absoluta. Puedes decir tu nombre completo y después afirmar; aquí estoy. Con tus manos colocadas amorosamente en tu corazón, poner la intención de llenar tu pecho de calma, sosiego y serenidad. Posteriormente poner mucho énfasis en calmar tu centro emocional, es decir, reconoce que emociones están agolpándose unas con otras en ti sin que siquiera las notaras. Tal vez puedes llorar un poco, enojarte, o suspirar. Permite la expresión, eso te relajará. Y después sigue la visita a tu lugar seguro. Afuera, es decir en lo material, construimos templos para ir a orar, meditar o conectar con lo Sagrado, pero no todos han descubierto su templo interno. Ese lugar sagrado en el corazón que funciona como hospital etérico, biblioteca, meditatorio, espacio lúdico o de encuentro con los amados y la luz Divina. Cuando te propongo que viajes a tu lugar seguro espiritual ¿Qué te imaginas? A veces para algunas personas puede significar una playa, un bosque, un desierto precioso, un lago, un templo, una cabaña, o un espacio neutro. Te sugiero que no tenga absolutamente nada que te pueda significar dolor o recuerdos. Por ejemplo, para ti puede ser un espacio muy seguro la casa de los abuelos, sin embargo, si ya no están más en la tierra, puede coexistir un sentimiento de amor puro y profundo, pero también una ausencia. Por eso mismo, te convendría, tal vez, crear un espacio libre de vínculos, un lugar más sin experiencia previa, sino que un espacio que te signifique solo a ti, la infinita paz del descanso. Cada vez que visitas ese lugar seguro en tu corazón, se va fortaleciendo y regalándote más belleza. ¿Te gustaría crearlo esta noche? Cada vez que sientas algo de preocupación, estés ansioso(a) o con la tentación de voltear hacia atrás, no para resolver terapéuticamente, sino que, para adolecerte sin sentido, puedes acudir a tu lugar seguro y de esa forma hacer una conexión inmediata con tu campo vibratorio más elevado. Si cada noche antes de dormir entras en tu templo y entregas tus preocupaciones, por la mañana tendrás una nueva visión de lo que hasta ahora cargas y muy posiblemente tu camino se abrirá con más luz. Verás certezas, símbolos y luces que sabías que estaban, pero que no recordabas y volverás a confiar un poco cada vez más, en el amor original que te sostiene en esta aventura terrenal. Mereces sosiego, salud, paz, amor, riqueza y bendiciones. Que hoy, esta noche, el dulce amor de la confianza te abrace y llene tu pecho de un recuerdo Divino que perdure por siempre.
Gracias por caminar juntos.
Tu terapeuta.
Claudia Guadalupe Martínez Jasso.