El 2026 marcará un punto de inflexión para millones de trabajadores en México. Además del aumento al salario mínimo, el país inicia el camino hacia una reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, un cambio que no se aplicará de manera inmediata, sino de forma gradual hasta el año 2030.
La reforma, que ya forma parte del marco constitucional, busca equilibrar el tiempo de trabajo con el descanso, sin afectar salarios ni prestaciones.
La información fue difundida por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y retomada por Milenio, con base en el consenso alcanzado entre el gobierno federal, el Congreso, empresarios, sindicatos y especialistas.
A continuación, te explicamos de manera clara qué implica esta reforma, cuándo comenzará a notarse el cambio y qué deben tomar en cuenta los trabajadores y empresas.
Durante décadas, México ha mantenido una de las jornadas laborales más largas del mundo. De acuerdo con datos de la OCDE, las personas trabajadoras en el país superan las 2 mil 200 horas al año, muy por encima del promedio de economías desarrolladas, que ronda las mil 700 horas.
Este alto número de horas no se ha traducido en mayor productividad. Por el contrario, ha provocado agotamiento laboral, estrés crónico y problemas de salud, una realidad ampliamente documentada en foros y estudios presentados durante el proceso de análisis legislativo.
Frente a este panorama, la reducción de la jornada dejó de ser solo una demanda social y se convirtió en una prioridad dentro de la agenda pública.