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De la tradición al ‘trend’: rituales virales desplazan costumbres de Año Nuevo

Las prácticas tradicionales comienzan a ceder terreno frente a rituales “raros"

San Luis Potosí, SLP.- A unas horas de que el calendario marque el 31 de diciembre, San Luis Potosí entra en la cuenta regresiva del cierre de año. Con ello llegan también los rituales que, generación tras generación, han acompañado la esperanza de un mejor comienzo,  pedir abundancia, amor, salud, paz y prosperidad. Sin embargo, algo ha cambiado en los hogares potosinos. Las prácticas tradicionales comienzan a ceder terreno frente a rituales “raros”, modernos y virales que hoy dominan las redes sociales y esa transformación ya impacta directamente en los mercados.
 
Locatarios del Mercado República advierten que, aunque aún existe movimiento, las ventas de artículos clásicos de Año Nuevo han disminuido en comparación con años anteriores. La razón, señalan, es clara, cada vez más personas optan por rituales que no requieren comprar nada, sino utilizar objetos que ya tienen en casa o seguir dinámicas que se popularizan en plataformas digitales.
 
“Sí hay venta, pero este año bajó un poco. En otros años, para estas fechas, ya casi habíamos terminado todo”, explica María Rodríguez, comerciante del Mercado República, quien por décadas ha vendido artículos para rituales de fin de año.
 
Durante años, los mercados fueron el punto de encuentro obligado para preparar el cierre de ciclo. Ahí se compraban borreguitos con semillas de abundancia, velas de colores, lentejas, semillas especiales y artículos simbólicos que, de acuerdo con la creencia popular, aseguraban un año próspero.
 
El ritual de las 12 uvas, acompañado de una oración familiar y un brindis a la medianoche, sigue vigente en muchos hogares. También permanece la tradición de regalar borreguitos —que deben ser obsequiados para activar su efecto— y colocarlos en la entrada del hogar como símbolo de abundancia y protección.
 
“Los borreguitos no solo son para atraer dinero. Hay diferentes, unos para la prosperidad, otros para la abundancia y otros para proteger de las envidias”, detalla María Rodríguez.
 
A ello se suman las velas de colores con semillas, que suelen venderse en paquetes de 12, una por cada mes del año, y que se encienden con una intención específica, paz, amor, economía, armonía o salud. Las lentejas en sobres rojos para la cartera y la tradicional ropa interior de colores —amarillo para el dinero, rojo para el amor, azul para la tranquilidad, blanco para la paz y verde para la salud— siguen presentes, aunque ya no con la misma fuerza.
 
El cambio más visible está en la adopción de rituales que no implican comprar nada. Darle la vuelta a la manzana con una maleta para atraer viajes, esconderse debajo de la mesa a las 12 para “dejar la soltería”, barrer la casa de adentro hacia afuera para sacar las malas energías, tirar cubetas de agua, evitar prestar cosas el 31 de diciembre o quemar papeles con lo negativo del año son prácticas que hoy circulan masivamente en redes sociales.
 
Son rituales rápidos, gratuitos y fáciles de replicar, ideales para una generación que consume tendencias digitales y busca soluciones inmediatas. Esa popularidad, reconocen los comerciantes, ha reducido la demanda de productos tradicionales.
 
“La gente ahora hace rituales que ve en redes, que no requieren gastar en el mercado. Eso sí nos ha pegado”, admiten locatarios.
 
Más allá de la caída en ventas, el fenómeno revela una transformación cultural. Los rituales de Año Nuevo siguen cumpliendo su función simbólica, reducir la ansiedad, cerrar ciclos y generar esperanza. Lo que cambia es la forma. La tradición oral y familiar cede espacio a la influencia digital, donde lo raro y lo viral se convierten en la nueva norma.
 
Aun así, en los pasillos del Mercado República persiste la convicción de que las creencias no desaparecen, solo se adaptan. De hecho, algunos clientes combinan ambos mundos, compran borreguitos o velas y, al mismo tiempo, salen con maletas o queman papelitos a la medianoche.
 
Para este cierre de 2025 e inicio de 2026, incluso nuevas creencias se suman. Según el calendario chino, el caballo será el animal protector del año entrante. “El caballo es el que nos va a proteger, abrir caminos y ayudarnos a que nos vaya bien”, comenta María Rodríguez.
 
Mientras las redes sociales dictan tendencias y los rituales se reinventan, los mercados tradicionales resisten como guardianes de una fe que, aunque transformada, sigue viva. El reto será adaptarse a una nueva forma de creer sin desaparecer del ritual colectivo del Año Nuevo.
 
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