El grupo Lev Tahor ha encendido nuevamente las alarmas en México debido a su presencia activa en el país y a su historial documentado de abuso infantil, tráfico de menores, matrimonios forzados y violencia sistemática, delitos por los que ha sido investigado en distintos países.
Diversas organizaciones internacionales, autoridades judiciales y defensores de derechos humanos coinciden en que Lev Tahor opera como una secta coercitiva, caracterizada por un control extremo sobre sus integrantes, especialmente mujeres, niñas, niños y adolescentes.
Un historial marcado por abusos graves
Lev Tahor ha sido señalada en países como Canadá, Estados Unidos, Guatemala e Israel por prácticas que incluyen:
• Matrimonios forzados de menores de edad
• Abuso sexual infantil
• Tráfico y ocultamiento de niñas y niños
• Violencia física y psicológica
• Aislamiento total de sus miembros del mundo exterior
Las investigaciones describen un entorno donde se restringe el acceso a educación, atención médica y contacto con familiares no pertenecientes al grupo.
¿Por qué preocupa su presencia en México?
La preocupación actual radica en que la secta continúa operando en territorio mexicano, replicando las mismas dinámicas que llevaron a investigaciones y rescates de menores en otros países. Autoridades y especialistas advierten que México podría convertirse en un refugio operativo para el grupo, aprovechando vacíos legales, movilidad interna y dificultades para la vigilancia permanente.
Reportes recientes indican que el grupo mantiene estructuras cerradas, cambia constantemente de ubicación y separa a familias para evitar que mujeres y menores puedan pedir ayuda o denunciar abusos.
Control total y sometimiento
Exintegrantes han relatado que Lev Tahor impone reglas estrictas sobre vestimenta, alimentación, conducta y relaciones personales. Las mujeres y niñas son sometidas a normas de obediencia absoluta, mientras que los niños crecen en un entorno donde el castigo y la coerción son normalizados.
El objetivo, según expertos en sectas, es romper la identidad individual y sustituirla por una lealtad total al grupo y a sus líderes.
Un llamado a la vigilancia y protección
Organismos defensores de derechos humanos han insistido en la necesidad de monitoreo constante, coordinación internacional y acciones preventivas para proteger a niñas, niños y adolescentes que puedan estar en riesgo.
La permanencia de Lev Tahor en México no es solo un asunto religioso, sino un problema de seguridad y derechos humanos, que requiere atención inmediata para evitar que se repitan los abusos documentados en otras partes del mundo.