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Luz de gas

“Gaslighting” es el nombre que la psicología le ha dado a una forma de manipulación, control y tortura psicológica extremadamente dañina que consiste en hacer que alguien, una víctima, dude de su propia percepción. El nombre fue tomado de una obra de teatro que lleva ese título y que narra como una mujer es violentada psicológicamente por su marido, quien le esconde las cosas para después mentirle en su cara y asegurarle que ella es quién no recuerda que las ha movido de lugar. Este es un caso que muestra a un narcisista perverso depredando a una víctima hasta la extenuación, sin embargo, la luz de gas es lamentablemente una práctica común que destroza vidas. Cuando a un niño(a) pequeño(a) le niegan sus percepciones, por ejemplo, cuando expresa que no le gusta un alimento y la Madre le dice que sabe muy rico, a pesar de que existe una buena intención que consiste en nutrir a su pequeño(a), la forma escinde al infante de su cuerpo, sus sensaciones y su conexión con Él o Ella mismo(a). Sería diferente decirle, por ejemplo; veo que no te gusta mucho el sabor de esta verdura, sin embargo, es muy nutritivo para ti y lo necesitas para crecer saludable. En los casos de acoso escolar, cuando algún(a) niño(a) acompañado(a) de otros maltratan a alguna víctima de forma verbal, kinestésica, con burlas o excluyéndole y después fingen que nada de eso pasa con el resto del grupo, pero algunos compañeros se dan cuenta y eligen voltear hacia otro lado, con tal de no ser los siguientes en ser linchados emocionalmente y la víctima se queja, pero nadie parece apoyarle o ponerse de su lado, entonces, sus compañeros cómplices pasivos del bullyng están practicando luz de gas. Se vuelven acosadores pasivos, porque le hacen dudar de su percepción. “No te están haciendo nada” “Todo está en tu mente.” “Te lo estás imaginando” … A veces duele más recibir este tipo de maltrato psicológico de quienes al parecer eran amigos que del/la acosador(a) porque en ese vínculo hay afecto y existe un voto de confianza anterior. Al igual pasa con la familia, cuando existe un miembro de ese árbol genealógico que lastima verbalmente, difama, juzga, critica, enjuicia, acosa o en casos abusa sexualmente a una víctima y las demás personas del sistema familiar le justifican con sus dolores de infancia, con sus traumas, adicciones o cualquier otro tema sin reparar en el dolor de la víctima, le están haciendo luz de gas. “Tu Tío te quiere mucho” “Pero si la abuela te adora, lo que pasa es que sufrió mucho con el abuelo, por eso te pega, porque a ella le hicieron lo mismo, pero entiéndela.” Entonces la víctima se queda en la invisibilidad, en la incomprensión, porque nadie repara en ver las heridas que lleva y la necesidad enorme que tiene de salir de la disonancia cognitiva, que radica en tener dos ideas opuestas en la mente, dos ideas que se contraponen y causan mucha ansiedad y pérdida de energía.  ¿Cómo es que mi Padre, Madre, familiar me ama si me abusa verbal, psicológica, intelectual o físicamente? Entonces ¿El amor es dolor? ¿El amor es recibir daño?  Estas ideas se siembran en la psiquis de la persona que fue tratada con luz de gas y, por ende, se relacionará con parejas, amistades o personas abusivas que le lastimen, porque aprendió que el amor es que le mientan de frente. No será raro que sufra de constantes traiciones y decepciones constantes, porque una parte de sí mismo(a) la racional apostará por una relación saludable, pero la inconsciente llevará tatuado un guion prestablecido de la infancia en donde se justifica la violencia en todas sus formas. Cuando él o la infante no es protegido(a) de maestros(as) instituciones, padres o madres de los compañeros(as), personal sanitario, otros compañeros(as), etc. por sus padres, familiares o cuidadores, por supuesto, que sin validación pensarán que el problema son ellos, que algo está mal en sí mismos, que por supuesto que han provocado dichos comportamientos.  Una cosa es un desacuerdo, otra invalidar sentimientos, necesidades y opiniones. “Que sensible eres” “Qué exagerado(a)” Cuando te siembran dudas, tu cuerpo se resiente. Por ejemplo, hacerte dudar de tu memoria, criticar tu cuerpo, tus valores y filosofía, te hace sentir pequeño(a), infravalorado(a) o en soledad. Lo que quiere un gaslighter es separarte de ti mismo(a). Pueden decirte “Yo no dije eso” “Tu escuchaste mal” y no hacerse responsables de lo que han dañado. Tu intuición es extremadamente importante, confiar en ti mismo(a) fundamental y tener un auto-concepto saludable es emergente. ¿Has hecho o te han hecho gaslighting? Sea con malicia o desde la ignorancia, esta arma de manipulación afecta gravemente la salud mental. Es importante conocerla para evitarla y hablar amorosamente de frente con la persona que está utilizándola para crear conciencia, confianza, seguridad e intimidad saludable en las relaciones cuando no es desde la perversidad y cuando si lo es, hay que correr hacia otro lado, cortar, despedirse y ponerse a salvo. Porque ¿Sabes que te mereces? Paz, respeto, validación, verdad, amor, compasión y empatía. Así como los que te rodean merecen toda esa luz. Deseo que seas libre de cualquier tipo de manipulación y que sepas lo que es y lo que se siente confiar tanto en ti, que reconozcas tu verdad en voz alta siempre, querido(a) amigo(a) siempre, siempre, siempre. 
Gracias por caminar juntos.
Tu terapeuta.
 
Claudia Guadalupe Martínez Jasso.
 
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