San Luis Potosí, SLP.- En los mercados de San Luis Potosí, la Navidad ya huele a romeritos, manzana y bacalao, pero este 2025 el aroma viene acompañado de una preocupación compartida, el precio de sentarse a la mesa. La cena navideña, ese ritual que reúne a familias completas, se ha encarecido alrededor de un 17 por ciento respecto al año pasado, obligando a muchos hogares potosinos a replantear el menú sin renunciar a la tradición.
Desde primeras horas del día, en espacios como el Mercado Hidalgo, La República o los tianguis de colonias tradicionales, comerciantes confirman lo que los bolsillos ya saben, los productos clásicos de la temporada subieron por el aumento generalizado en alimentos básicos y por la inflación acumulada en el sector alimentario. El resultado es una Navidad más cara, pero no necesariamente menos significativa.
Para una familia promedio en San Luis Potosí, armar una cena completa puede superar fácilmente los 17 mil pesos, dependiendo del número de invitados y de qué tan abundante sea la mesa. El pavo, protagonista indiscutible, se ha convertido también en el principal gasto, un pavo mediano de alrededor de 5.5 kilos, suficiente para unas 15 personas, ronda los 1,429 pesos, mientras que uno grande, de 6.5 kilos para 20 personas, alcanza los 1,649 pesos. Quienes optan por alternativas más prácticas encuentran la pechuga de pavo en 339 pesos el kilo.
Otros platillos tradicionales tampoco se salvan. La pierna de cerdo adobada se ofrece en 399 pesos por kilo, y la rellena con frutos secos puede llegar a 449 pesos. El bacalao a la vizcaína, imprescindible para muchas familias potosinas, se vende alrededor de 349 pesos el kilo, mientras que los romeritos con revoltijo alcanzan los 219 pesos. Incluso los acompañamientos más sencillos, como la ensalada de manzana, ya rondan los 159 pesos por kilo.
Ante este panorama, en los pasillos de los mercados se repite una misma recomendación, planear, comparar y ajustar. Hay quienes reducen porciones, sustituyen ingredientes o reparten los gastos entre varios miembros de la familia. Otros optan por preparar menos platillos, pero mantener aquellos que tienen mayor carga emocional y simbólica.
Porque, pese al encarecimiento, la Navidad en San Luis Potosí sigue siendo un momento de encuentro. La mesa puede ser más modesta, pero el significado permanece intacto. Entre precios, bolsas reutilizables y cuentas mentales, los potosinos confirman que, aunque la cena cueste más, el valor de compartirla sigue siendo incalculable.