Ricardo Salinas Pliego volvió a colocarse en el centro de la conversación pública tras darse a conocer su asistencia a una cena navideña organizada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebrada el jueves 18 de diciembre en Washington D.C. El evento, de carácter privado, reunió a cientos de invitados y desató un intenso debate en redes sociales y espacios de opinión sobre la naturaleza del acceso del empresario mexicano.
Previo a la cena, el periodista Rubén Cortés informó en X que Trump ofrecería una recepción navideña a la que acudiría Salinas Pliego, según la columna Bajo Reserva de El Universal. A partir de ese señalamiento surgieron interpretaciones que apuntaban a que el dueño de Grupo Salinas buscaba proyectarse como un posible interlocutor en temas de la relación bilateral entre México y Estados Unidos, versiones que circularon sin confirmación oficial.
Horas antes del evento, el propio Salinas Pliego confirmó su presencia mediante publicaciones en su cuenta de X, donde aseguró haber recibido una invitación directa. En uno de sus mensajes señaló que él y su hijo, Hugo Salinas Sada, habían sido invitados previamente a jugar golf en Florida y que posteriormente asistirían a la cena navideña en Washington. Más tarde, cuestionó las críticas en su contra al afirmar que Trump y su esposa, Melania Trump, los habían invitado a la Casa Blanca, lo que intensificó la polémica.
En contraste, el periodista Manuel Pedrero difundió una versión distinta, al sostener que no existió una invitación personal del presidente estadounidense y que el empresario habría accedido al evento mediante el pago de un boleto cercano a los 100 mil dólares, adquirido a un socio del club Mar-a-Lago. Según esta versión, el encuentro reunió a alrededor de 850 asistentes y los accesos, que incluían la posibilidad de una fotografía, habrían sido comercializados por terceros, como suele ocurrir en eventos privados vinculados a ese entorno.
Salinas Pliego rechazó públicamente dicha narrativa y aseguró contar con pruebas de una invitación formal. En distintos mensajes, calificó las acusaciones como intentos de imponer una narrativa falsa y afirmó tener en su poder el correo electrónico que acreditaría la invitación. Incluso cerró uno de sus posicionamientos con un “Jaque”, en tono desafiante.
Tras concluir su agenda en Estados Unidos, el empresario publicó un último mensaje desde Washington en el que evitó referirse directamente a Trump o a la controversia. Se limitó a señalar que sostuvo entrevistas, reuniones y una “muy productiva cena”, y afirmó regresar a México inspirado, convencido de defender la vida, la propiedad y la libertad como pilares para avanzar hacia un mejor país.