Cuando el escritor Stephen King se enteró que el director Rob Reiner había muerto, sintió una mezcla de tristeza e incertidumbre.
Con el realizador, el responsable de sagas de terror como It y Carrie tuvo una conexión fuerte en los años 80, cuando Reiner decidió adaptar una de sus novelas al cine, como recordó en un homenaje póstumo escrito para The New York Times.
Rob invitó a King al Hotel Beverly Hills, en 1985, para mostrarle el primer corte de su película Cuenta Conmigo (Stand by Me), basada en la novela corta "The Body" (1982), el único relato autobiográfico del escritor.
"Me sorprendió cuán profundamente me afectaron sus 89 minutos. He escrito mucha ficción, pero 'The Body' sigue siendo el único relato abiertamente autobiográfico que he hecho", indicó King.
"Cuando terminó la película, le di las gracias a Rob y me sorprendí a mí mismo al darle un abrazo. No soy, por lo general, un hombre de abrazos, y creo que él tampoco estaba acostumbrado a recibirlos. Se puso rígido, murmuró algo sobre alegrarse de que me hubiera gustado, y ambos nos apartamos", agregó.
Quedó tan marcado y sintió tanta nostalgia que tuvo que ir al baño de hombres, sentarse y recuperar el control de sus emociones.
"Cuando regresé del baño de hombres, Rob y yo tuvimos una conversación más normal. Me pidió comentarios; no tenía ninguno. Me había dejado llevar por todo aquello. Me maravilló pensar en la buena historia que la verdad puede llegar a ser cuando está en las manos adecuadas", consideró.
La historia era sobre la infancia de Stephen, a sus 11 años, y las aventuras que vivió con sus amigos cuando vivía en un pueblo al sur de Maine, John F. Kennedy era Presidente de Estados Unidos y la gasolina costaba alrededor de 7 centavos por litro, recordó.
"Aquellos chicos eran mis amigos. Nunca caminamos por una vía de tren para ver un cadáver, pero hicimos otras cosas. La historia trataba de mi realidad, tal como la había vivido en los caminos de tierra del sur de Maine. En realidad había un perro chatarrero, aunque no se llamaba Chopper. De verdad hubo un chico que fue a nadar y salió cubierto de sanguijuelas en zonas sorprendentes, pero no era Gordie Lachance: era yo".
Resaltó que el trabajo de Rob era auténtico. En la película las partes divertidas cumplían su cometido y las dramáticas también le impactaron.
"Me había sentido exactamente así, dividido entre la vida de escritor y la vida de mis amigos, que vivían el momento y no parecían ir a ningún lugar en particular, salvo quizá a Vietnam. Elegí la escritura, pero fue una decisión por muy poco", reflexionó.
Años después organizó una proyección de Misery, otro filme basado en su libro homónimo.
"Esa película también me encantó, pero no me destrozó tanto emocionalmente. Lo que me gustó -lo que Rob se atrevió a captar- fue la mezcla de humor y suspenso. Cuando Annie Wilkes, perfectamente interpretada por Kathy Bates, le dice a Paul Sheldon que el champán que van a beber es "Dom Per-IG-non", resulta a la vez gracioso y conmovedor: esta mujer nunca tuvo a nadie que le enseñara la pronunciación correcta. Rob lo captó perfectamente".
Fue un comentarista social
Después de un tiempo, cuando Rob ya se había convertido en un autor consagrado, se volvieron a encontrar en Nueva York. El escritor participó en un documental político que criticaba a Donald Trump.
"Rob recibió una avalancha de ataques e insultos en Twitter por eso, con su gracia habitual (me niego a llamarlo X; eso es para las películas porno). Fue una presencia política, un comentarista social y un satírico mordaz.
"Pero todo eso sigue quedando en segundo plano para mí cuando veo a Chris Chambers decirle al lloroso Gordie Lachance: 'Algún día vas a ser un gran escritor'. Ese chico llorón era yo. Fue Rob Reiner quien lo llevó a la pantalla", finalizó.