Lagunillas, SLP.- Los servicios religiosos y sacramentos en el municipio de Lagunillas han quedado restringidos a un grupo selecto de personas, lo que ha generado incertidumbre y malestar entre la población.
Según la información difundida, el sacerdote de la parroquia de San Antonio de Padua, identificado como Rolando, habría levantado un padrón con los nombres de los feligreses que acuden de forma regular a misa, y solo estas personas tienen el "derecho" de acceder a los servicios religiosos.
El problema escaló a principios de semana cuando el sacerdote se negó a oficiar una misa de cuerpo presente para una mujer de la tercera edad muy querida en la comunidad. El presbítero habría señalado que "si la señora no estaba en la lista no le celebraba nada".
Ante la negativa, los familiares de la difunta tuvieron que viajar al estado de Querétaro para solicitar el apoyo de un sacerdote que accedió a brindarles los servicios religiosos.
División y Gastos Adicionales
Habitantes de Lagunillas señalan que el proceder del sacerdote ha influido en la división de la población en las localidades, en lugar de unirlas bajo la palabra de Dios.
Además, esta restricción ha orillado a los feligreses a buscar sacramentos (como primeras comuniones, bautizos, bodas y confirmaciones) en Ciudad Valles, que es la Arquidiócesis a la que pertenece el municipio, lo que genera un mayor gasto al negárseles los servicios en su propia localidad.