locales

Estrategia de estímulos podría profundizar la desigualdad urbana en SLP

La prioridad no es equilibrar la ciudad, sino potenciar enclaves con vocación comercial que el propio Ayuntamiento considera estratégicos.

San Luis Potosí, SLP.- La actualización a la Ley de Ingresos municipal vuelve a exhibir la estrategia del Ayuntamiento de San Luis Potosí de apostar por una reactivación selectiva y focalizada, mientras deja intactos —y sin incentivos— otros sectores clave de la ciudad. Aunque el alcalde Enrique Galindo Ceballos sostiene que el predial no tuvo incrementos reales más allá del ajuste inflacionario, la discusión de fondo no está en el porcentaje, sino en el sentido de los estímulos que decidió impulsar.
 
La mayor novedad del documento no son reducciones amplias ni programas fiscales de alcance general, sino un paquete acotado de beneficios que busca atraer inversiones a corredores específicos: Carranza–Uresti, Uresti–Tequisquiapan y el pasaje Zaragoza. Ahí es donde el gobierno capitalino pretende concentrar la llegada de cafeterías, restaurantes, galerías y negocios turísticos. En otras palabras, el Ayuntamiento propone una “revitalización dirigida” que premia únicamente a quienes tengan capacidad de invertir en esos tramos urbanos, dejando fuera a la mayoría de comercios, colonias y zonas con rezagos más profundos.
 
Mientras tanto, el sector habitacional queda completamente excluido del esquema de estímulos. Galindo insiste en que el valor catastral de la vivienda se mantiene estable, pero el Presidente Municipal tampoco incorporó mecanismos para impulsar desarrollos accesibles, mejorar la oferta habitacional o atender áreas donde la vivienda está estancada o abandonada. El mensaje es claro, la prioridad no es equilibrar la ciudad, sino potenciar enclaves con vocación comercial que el propio Ayuntamiento considera estratégicos.
 
Aunque la administración presume que no hay incrementos en el predial más allá de la inflación, el debate público se centra en si estos estímulos realmente responden a las necesidades de la ciudad o si favorecen únicamente a proyectos inmobiliarios con capacidad de detonar actividad económica en zonas ya privilegiadas. La Ley de Ingresos 2026, más que un instrumento para aliviar la carga ciudadana o corregir desigualdades urbanas, termina por perfilarse como una apuesta selectiva que podría reactivar corredores específicos pero también profundizar las diferencias entre las áreas que reciben incentivos y las que continúan a la espera de políticas más incluyentes.
 
OTRAS NOTAS