locales

HOMILÍA: Algún día, se acabará la costumbre

Alguien dijo: que el hombre, es un animal de costumbres. Porque nos acostumbramos tanto, a hacer lo mismo. Que así, nos vamos apegando a la  rutina.
 
Ese autor, opina que las costumbres nos dan seguridad. Tal vez, por eso, trabajo cuesta, romper con la rutina.
 
Aquí aplica el dicho: “ Más vale malo por conocido, que bueno por conocer” . Y por seguir ese consejo, tal vez nos estamos perdiendo de lo desconocido, que puede ser mucho mejor.
 
Pero, sería bueno preguntarnos: ¿Por qué siempre hacemos lo mismo? Y no tenemos el valor, de hacer lo que es distinto.
 
Ya que, por suerte o por desgracia, vivimos de la costumbre. Y esto, nos impide abrirnos a la novedad.
 
Es necesario romper con la costumbre, y abrirnos al don de la esperanza. Porque ésta,  nos hace ver más allá, de lo que estamos viviendo.
 
Dice el Evangelio: “Antes del diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca. Y cuando menos lo esperaban, sobrevino el diluvio y se llevó a todos”. (Mt.24).
 
Para no ser sorprendidos, por lo inesperado, necesitamos reavivar la esperanza.
 
No permitamos que lo pasajero, nos lleve a la desesperación; por el contrario, hay que creer: que lo mejor, es lo que está por venir.
 
Al comenzar el tiempo de adviento, cabe recordar: que la estancia en este mundo, no es permanente; aquí, donde hasta le dolor, se ha vuelto una costumbre.
 
Con la ayuda de Dios, hay que vencer el sufrimiento y recuperar la esperanza. Y, que ésta sea, lo que nos permita cambiar el presente con el gozo de lo que  esperamos.
 
Por tanto, volvamos a esperar, para no caer en la desesperación.
 
Pbro. Lic. Salvador Glez. Vásquez
 
 
 
 
Evangelio
Del santo Evangelio según san Mateo: 24, 37-44
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Así como sucedió en tiempos de Noé, así también sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Antes del diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca. Y cuando menos lo esperaban, sobrevino el diluvio y se llevó a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Entonces, de dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro será dejado; de dos mujeres que estén juntas moliendo trigo, una será tomada y la otra dejada.
 
Velen, pues, y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre”.
 
Palabra del Señor.
OTRAS NOTAS