Un nuevo derrame de hidrocarburo en el río Cazones contaminó la bocatoma de agua que suministra a los municipios de Poza Rica y Coatzintla, en Veracruz, por lo que las autoridades tuvieron que suspender el servicio desde la madrugada.
Aunque la medida busca evitar riesgos en la salud de los pobladores, hay incertidumbre sobre el tiempo que pueda tomar el descontaminar el río y la toma del surtido de agua.
Mientras tanto, las autoridades investigan cómo se originó esta nueva fuga y solicitaron a Petróleos Mexicanos que intervenga en la contención y limpieza, aunque hasta el momento no ha sido emitido un comunicado oficial por parte de la empresa del Estado.
De este modo, miles de habitantes se quedaron sin acceso al servicio de agua potable. Ante esta nueva emergencia, que se viene a sumar a la serie de adversidades que han padecido los habitantes, la Comisión de Agua del Estado de Veracruz pidió a la población racionar el agua disponible en los hogares. Mientras tanto, las brigadas municipales mantienen monitoreo en la zona de captación en la zona conocida como Corralillos.
Las autoridades municipales de Poza Rica señalaron que la suspensión del bombeo es una medida preventiva para proteger la salud pública. Habitantes de comunidades ribereñas expresaron preocupación por la repetición de crisis ambientales vinculadas a la infraestructura petrolera y a la fragilidad de los sistemas de agua.
El caso pone nuevamente en el centro del debate la vulnerabilidad de los sistemas de abastecimiento en ciudades petroleras. La situación en Poza Rica refleja un patrón recurrente en el país: comunidades que dependen de ríos y pozos enfrentan riesgos constantes por derrames y escurrimientos de hidrocarburos.
El río Cazones, vital para el suministro de agua, se encuentra bajo constante presión por escurrimientos y riesgos de nuevos contaminantes.
Derrame, tras lluvias devastadoras
Este derrame ocurre semanas después de las inundaciones que afectaron a comunidades del norte de Veracruz, donde también se denunciaron contaminaciones en cuerpos de agua y pérdidas agrícolas.
De acuerdo con autoridades federales, tan solo en Veracruz 37 personas murieron y siete siguen desaparecidas tras las lluvias del 10 de octubre.
Además, las lluvias dejaron incomunicadas a 48 comunidades, de las cuales tres siguen con afectaciones.
Tras esas inundaciones se produjo un derrame de combustible en el río Pantepec, que fue atendido inmediatamente.
Entonces, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que el suministro de agua se estaba realizando a través de pipas.