San Luis Potosí, SLP.- Diciembre es, históricamente, el mes más peligroso para conducir en México, fiestas, vacaciones, convivios y el consumo excesivo de alcohol lo convierten en la temporada donde más se disparan los siniestros viales. San Luis Potosí no es la excepción.
Hasta octubre de 2025, en la entidad se han registrado:
Más de 4,000 accidentes viales y 259 homicidios culposos vinculados directamente a accidentes de tránsito.
Aunque la autoridad no desglosa cuántos de los 4,000 accidentes están relacionados específicamente con el alcohol, el dato de homicidios culposos sí revela una tendencia, una parte importante está asociada a manejo en estado de ebriedad y exceso de velocidad.
Esto coincide con un patrón que cada año se repite, entre noviembre y diciembre se concentra el mayor número de siniestros graves.
En el mes de noviembre en solo 24 horas se registraron dos accidentes fatales:
Una familia —padre, madre y su hija pequeña— murió al ser embestida por un automóvil cuyo conductor, José “N”, de 41 años, manejaba bajo los efectos del alcohol. El impacto fue tan violento que la familia falleció al instante.
Otro accidente fuerte ocurrió frente a Villa Esperanza, nuevamente relacionado con exceso de velocidad y presunto consumo de alcohol.
En San Luis Potosí, manejar en estado de ebriedad puede superar los 27 mil pesos de multa.
Con aliento alcohólico, el costo es de 6 mil 788 pesos.
A pesar de ello, los accidentes continúan aumentando, ante esto, el alcalde Enrique Galindo reiteró que su administración no colocará retenes antialcohol, pues en cuatro años no los ha utilizado.
“Apelamos un poco a la responsabilidad de la gente, y nos ha ido mejor así”.
El edil asegura que una estrategia basada en educación vial y patrullaje móvil es más eficiente, que los retenes.
La postura del alcalde abre un debate urgente por qué los datos contradicen el discurso.
4,000 accidentes en 10 meses y 259 homicidios culposos evidencian que la cultura vial en SLP no es suficiente para apostar solo a la “autorresponsabilidad”.
Los siniestros recientes —incluida la tragedia de una familia entera— son pruebas dolorosas.
Diciembre es el mes con mayor número de accidentes y aun así no habrá retenes.
A nivel nacional, los programas antialcohol demuestran reducciones de hasta 30% en muertes viales cuando se aplican de forma sistemática.
Renunciar a ellos en el mes más crítico del año resulta, mínimo, cuestionable.
El alcohol está presente en una proporción significativa de los accidentes mortales.
Si la población no ha demostrado capacidad de autocontrol, ¿sobre qué evidencia se sostiene esta política?
En este contexto, no instalar retenes antialcohol es una decisión que puede costar vidas.
San Luis Potosí cerrará el año con miles de accidentes, cientos de muertes culposas y una tendencia que se repite, el alcohol sigue siendo un factor determinante en siniestros fatales.
Mientras tanto, la autoridad mantiene su apuesta por la “autorresponsabilidad”, pese a que la realidad en las calles demuestra una y otra vez que esa estrategia no alcanza.
Diciembre apenas comienza. Y las cifras, las calles y las tragedias recientes advierten lo que puede venir.