San Luis Potosí, SLP.- La seguridad universitaria volvió a colocarse en el centro del debate público luego de que integrantes del Congreso del Estado solicitaron a varios ayuntamientos, incluido el de la capital potosina, una revisión integral de los mecanismos de auxilio instalados en las zonas donde opera la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP).
El planteamiento surge tras una serie de incidentes que, de acuerdo con los legisladores, evidencian que los estudiantes siguen expuestos a riesgos pese a que desde hace años se implementaron herramientas tecnológicas para responder ante emergencias.
Los botones de auxilio instalados desde 2019 en distintos accesos y corredores universitarios —en áreas como la Zona Universitaria Centro, el sector Oriente y espacios cercanos a planteles educativos— fueron diseñados para enlazar de inmediato a las corporaciones de seguridad. Sin embargo, el paso del tiempo reveló problemas, algunos equipos dejaron de enviar alertas, otros emitían únicamente ruido y varios más terminaron vandalizados o robados.
Aunque en 2024 se anunció una rehabilitación general, estudiantes y vecinos señalaron que los desperfectos continuaron, especialmente en puntos como la calle Francisco I. Madero, donde incluso desapareció uno de los dispositivos.
Los cuestionamientos sobre la efectividad de estas herramientas crecieron tras episodios violentos ocurridos en meses recientes. La detención de dos agresores sexuales en instalaciones de la Facultad de Derecho y el asesinato de un pasante de Estomatología durante un asalto en la Zona Universitaria Poniente avivaron el reclamo social por mayor presencia policial y acciones de prevención más contundentes.
Frente a este panorama, la iniciativa legislativa busca que los municipios donde la UASLP tiene presencia —incluidos Matehuala, Rioverde, Ciudad Valles, Tamazunchale y Salinas de Hidalgo— no sólo reparen los equipos dañados, sino que instalen dispositivos equivalentes y garanticen su funcionamiento continuo.
La propuesta también plantea establecer canales de coordinación directa entre autoridades municipales, corporaciones estatales y la propia universidad, a fin de asegurar respuestas más rápidas y un monitoreo constante de los entornos estudiantiles.
Los impulsores de la medida insistieron en que la falta de mantenimiento convierte cada botón inservible en un riesgo latente, “un equipo que no funciona es una llamada de auxilio que nunca llegará”, señalaron, al advertir que la tecnología debe acompañarse de estrategias preventivas y una colaboración institucional real para construir entornos académicos seguros en todo el estado.