San Luis Potosí, SLP. — Más allá de su valor cultural en la celebración del Día de Muertos, la flor de cempasúchil ha revelado un papel crucial en la conservación de la biodiversidad en México. Un estudio realizado por investigadores de la División de Ciencias Ambientales del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT) documentó que los cultivos de esta flor en el Área Metropolitana de San Luis Potosí actúan como reservorios vitales para 39 especies de mariposas durante el otoño.
La investigación, que ya fue publicada en la revista científica Food Webs, fue liderada por los doctores Fredy Alvarado y Alfredo Ramírez Hernández, con la participación de diez estudiantes de maestría y uno de doctorado.
Guillermo Lezama Balderas, doctorante y uno de los participantes del estudio, detalló la relevancia ecológica del hallazgo, señalando que el cempasúchil no solo llena de color la celebración, sino que también ofrece alimento y refugio a diferentes especies de insectos.
Durante el mes de octubre, cuando el cempasúchil florece y es cultivado masivamente en la periferia de San Luis Potosí, se convierte en un atractivo natural que atrae a 39 especies diferentes de mariposas, incluyendo algunas migratorias que viajan desde el norte del país o el sur de Estados Unidos.
Lezama Balderas destacó la presencia de la mariposa reina, una especie emparentada con la monarca y que también es migratoria. “Es impresionante la cantidad de mariposas que llegan a estos cultivos. Algunas de ellas están en declive poblacional, por lo que es fundamental preservar estos espacios”, afirmó.
Se estima que a nivel nacional existen alrededor de 2,500 hectáreas dedicadas al cultivo de esta flor, lo que, según los investigadores, representa un "enorme potencial como infraestructura verde estacional".
Dado que el cempasúchil no crece de forma silvestre en estas regiones, los cultivos se convierten en el único espacio de refugio para las mariposas durante el otoño. La presencia de tantas especies sugiere que los productores están utilizando los pesticidas de forma limitada.
El equipo del IPICYT busca seguir investigando el manejo agrícola de estos cultivos para confirmar si están siendo manejados de forma tradicional, sin insecticidas ni herbicidas intensivos.
“Es clave que los productores estén al tanto de la importancia de sus flores, no solo económica o culturalmente, sino también ecológicamente”, subrayó Lezama Balderas, quien concluyó que este trabajo es un logro colaborativo que vinculó a toda la generación 2024 de la maestría en ciencias ambientales.