San Luis Potosí, SLP.- El riesgo de una tragedia está a la vuelta de la esquina en la zona metropolitana de San Luis Potosí, cada semana, decenas de familias cocinan con cilindros de gas en condiciones deplorables, sin que las empresas responsables asuman la mínima obligación de garantizar la seguridad de sus clientes.
Tan solo en agosto, el Cuerpo de Bomberos recibió 114 reportes de fugas, de las cuales 65 fueron provocadas por tanques defectuosos. El propio comandante, Adolfo Benavente Duque, no dudó en señalar a las compañías gaseras como responsables de esta crisis silenciosa, pues han dejado de dar mantenimiento a los cilindros que circulan en el mercado.
El costo de esta negligencia es tangible, seis personas lesionadas con quemaduras y 30 incendios en viviendas, en apenas un mes. Y lo peor, advierten los bomberos, es que el problema está lejos de resolverse mientras las autoridades permitan que las gaseras sigan operando sin un control riguroso.
“Estamos hablando de un descuido enorme de las compañías gaseras; el mantenimiento de los tanques es nulo, y eso convierte cada hogar en un polvorín”, advirtió Benavente.
La crítica no solo va dirigida a las empresas. El comandante también cuestionó la pasividad de la Coordinación Estatal y Municipal de Protección Civil, responsables de supervisar y sancionar a quienes ponen en riesgo a la población. Hasta ahora, el reforzamiento de la vigilancia ha quedado en promesas.
El llamado también es para la ciudadanía, revisar el estado de los cilindros antes de rellenarlos. Sin embargo, cargar la responsabilidad únicamente a los usuarios parece injusto cuando el problema estructural radica en que los tanques llegan deteriorados desde la distribución.
El panorama abre una pregunta urgente, ¿hasta cuándo se permitirá que intereses comerciales estén por encima de la seguridad pública? Mientras tanto, los potosinos cocinan cada día junto a un riesgo que podría evitarse con un mínimo de responsabilidad empresarial y voluntad institucional.