San Luis Potosí, SLP.- El desabasto de medicamentos en el sistema público de salud, particularmente los oncológicos, ha detonado nuevamente críticas hacia el Gobierno federal, luego de que en las últimas horas se exhibiera una lista de farmacéuticas con contratos millonarios que, según autoridades, no habrían cumplido en la entrega de insumos. Sin embargo, más allá de los señalamientos, persiste una crisis que afecta directamente a pacientes y familias, especialmente a niños con cáncer.
El vocero de la Arquidiócesis potosina, Tomás Cruz Perales, lamentó que esta problemática, arrastrada desde el inicio de la actual administración, continúe sin resolverse y haya obligado a médicos, enfermeras e incluso familiares de pacientes a buscar alternativas desesperadas, algunas de ellas fuera de la legalidad.
“Es muy lamentable que un niño no tenga la atención que requiere; no sé quién tenga la culpa de esta situación, pero es una necesidad que se debe atender de manera urgente”, sostuvo Cruz Perales, al señalar que en estados del norte del país se han documentado casos en los que familias recurren a grupos criminales para conseguir medicamentos básicos para los hospitales.
El vocero eclesiástico denunció también que la precariedad en los hospitales ha alcanzado tal nivel que algunos doctores han tenido que costear de su propio bolsillo estudios y análisis de sus pacientes, incluyendo pruebas tan elementales como tomas de sangre. “Realmente hay una crisis en la salud”, expresó.
Aseguró que la carencia de insumos médicos no es nueva, pero se ha profundizado en los últimos años. Recordó que en administraciones anteriores el extinto Seguro Popular representaba, con sus limitaciones, una vía de acceso a servicios médicos básicos para millones de familias. Hoy, dijo, la ausencia de un programa con esa cobertura y la falta de planeación han generado un déficit de atención que se refleja en hospitales públicos desbordados y sin recursos suficientes.
El Gobierno federal, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, ha insistido en que la escasez responde en parte a la resistencia de empresas farmacéuticas que durante años acapararon contratos. No obstante, Cruz Perales subrayó que más allá de responsabilidades administrativas o políticas, la prioridad debería ser garantizar la atención de los pacientes.
“Se quiso depurar el sistema, pero ya se han tardado demasiado. Esta es una acción que debió llevarse a cabo hace tiempo, porque lo que está en juego es la vida de las personas”, sentenció.
Desde la Iglesia potosina, el llamado es claro, que el Estado cumpla con su obligación de mantener un suministro constante de medicamentos e insumos hospitalarios. “Podemos buscar muchos culpables, pero la realidad es que la carencia se ve y se vive desde hace varios años. Hoy la gente lo resiente con más fuerza porque los hospitales no tienen lo indispensable”, concluyó el vocero de la iglesia Tomás Cruz.
La crisis sanitaria se mantiene como una de las deudas más graves del Gobierno mexicano. Mientras tanto, la incertidumbre de pacientes y familias continúa creciendo en un país donde la salud pública, en palabras del propio vocero eclesiástico, atraviesa por un déficit insostenible.