San Luis Potosí, SLP.- El flujo migratorio de potosinos hacia Estados Unidos no se detiene, aunque las cifras de repatriación en 2025 muestran una reducción respecto al año anterior. Datos del Instituto de Migración y Enlace Internacional (IMEI) afirman que, este año han regresado al estado varios cientos de connacionales, cuando en 2024 se registraron cerca de mil casos.
La dinámica del retorno refleja un patrón geográfico claro, los migrantes repatriados provienen, en su mayoría, de la capital potosina y sus delegaciones —Villa de Pozos, Bocas y La Pila—, así como de municipios del Altiplano, con Matehuala como uno de los puntos más visibles. En la Zona Media también hay reportes, aunque con menor intensidad.
El camino de regreso a casa no siempre es inmediato. Muchos potosinos permanecen días o semanas varados en la frontera norte, donde son atendidos por consulados y autoridades federales antes de poder continuar hacia sus comunidades de origen. El propio IMEI ha documentado semanas en las que hasta 250 paisanos fueron detectados en ciudades fronterizas, aunque al estado llegan entre cinco y diez personas cada semana.
El titular del IMEI, Luis Enrique Hernández Segura, recordó que los primeros años de la actual administración estuvieron marcados por crisis migratorias complejas, como el arribo masivo de migrantes haitianos en 2021. Aquella experiencia obligó a fortalecer los mecanismos de atención y coordinación con albergues y casas del migrante. Hoy, aunque la presión se redujo, el fenómeno no ha desaparecido.
El retorno de los migrantes plantea un reto silencioso, la reintegración. No se trata únicamente de contar cuántos regresan, sino de garantizar que lo hagan en condiciones de seguridad, con acceso a oportunidades y sin que la experiencia migratoria los condene al estigma o al abandono.
El regreso de los potosinos desde Estados Unidos recuerda que la migración no es una estadística pasajera, sino una realidad marcada por la búsqueda de mejores horizontes y el desarraigo obligado. Que hoy sean “menos” los repatriados no significa que el problema se haya resuelto. El desafío sigue siendo el mismo, construir un entorno en el que irse no sea la única opción y en el que volver no signifique empezar de cero.