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San Luis Potosí en alerta por la creciente tasa de suicidios

Alcanza una tasa de 9.1 casos por cada 100 mil habitantes

San Luis Potosí atraviesa un momento crítico en materia de salud mental. Entre enero y junio de 2024, el estado se ubicó dentro de las seis entidades del país con más muertes por suicidio, al alcanzar una tasa de 9.1 casos por cada 100 mil habitantes, cifra que rebasa el promedio nacional de 6.9. Dentro del Bajío, solo Aguascalientes supera este indicador con 12.1, lo que coloca a la entidad potosina en una posición preocupante.
 
El panorama nacional no es menos alarmante, tan solo en la primera mitad del año, más de 9 mil personas decidieron quitarse la vida en México. Los registros del INEGI revelan que más del 80% de las víctimas eran hombres, y que la mayoría de los decesos ocurrieron mediante asfixia o sofocación, seguidos del uso de armas de fuego. En este escenario, la población joven es la más golpeada, quienes tienen entre 15 y 34 años concentran más de la mitad de los casos.
 
Los especialistas coinciden en que no existe una sola causa, sino una combinación de factores que detonan las conductas suicidas. Entre los más frecuentes se encuentran:
 
Depresión no diagnosticada o sin atención profesional.
 
Conflictos en el entorno familiar o de pareja.
 
Ansiedad, pérdidas emocionales o duelos no procesados.
 
Dificultad para comunicar sentimientos y ausencia de redes de apoyo.
 
Contrario a lo que suele pensarse, la pobreza no siempre está ligada directamente al aumento de suicidios. De hecho, estados con altos índices de marginación presentan tasas más bajas, lo que sugiere que el aislamiento social y la soledad son detonantes mucho más significativos.
 
Este mes cobra especial relevancia porque cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, impulsado por la Organización Mundial de la Salud. En distintas partes del mundo se realizan campañas de sensibilización bajo el concepto de “Septiembre Amarillo”, una iniciativa que busca visibilizar la problemática y, sobre todo, abrir espacios de escucha.
 
Para San Luis Potosí, estas fechas representan una oportunidad urgente de fortalecer los servicios de salud mental, promover la detección temprana en escuelas y comunidades, y construir una cultura de acompañamiento emocional. No basta con reconocer las cifras, es necesario actuar de manera colectiva para impedir que la desesperanza continúe arrebatando vidas, especialmente entre los jóvenes.
 
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