Pantalón y camisa azul. Chaleco. Botas. Una cabellera cana, con 56 años, Adrián Dárgelos apareció en el escenario, para arrancar su concierto la noche de este jueves en el Auditorio Nacional.
Difícil de definir al vocalista de los Babasónicos, la banda argentina que volvió a llenar el recinto, casi la misma fecha que el año pasado.
Supersónico, sensual, melancólico, romantisísmico un tipo feliz solamente, que baila y canta con pasión, mientras sus seguidores corean sus piezas, casi las mismas de cada vez que viene a México.
Pero eso no importa. Sus bailes, intentos de seducir a su fanaticada, a veces arrancan más sonrisas que deseo Y se le aplaude de todos modos.
Pero salta, se agacha hasta el suelo, se pone en cuclillas, acaricia el micrófono y canta "Bye Bye", "En Privado" o "Cuello Rojo".
A veces se jala el cabello, sube las manos, se contonea, se deja caer y canta "me enamoré de la noche" con los ojos cerrados y el rostro hacia el cielo.
Los fans lo gozan. En ello colaboran las estructuras rectangulares de luces que los acompañan, tres arriba y tres a media altura, dando brillo al escenario.
"El Colmo" enciende los ánimos y los que seguían sentados se levantan para cantar. Celebran y bailan al ritmo que marca Dárgelos.
La banda de Lanús domina el escenario. Aunque los cinco músicos que acompañan al vocalista apenas se mueven de su corto espacio. No en balde sus más de 30 años de carrera.
Y entonces retumba el recinto con "Como Eran Las Cosas", mientras el líder argentino se sienta a la orilla del escenario escuchando a sus fans acompañarlo con la letra. Comunión, se le llama.
"Y Qué", "Paradoja", "La Lanza" y "Vampi" se suman a la fiesta. Dárgelos se desabrocha el chaleco y ahora juega con él, lo abre al ritmo de los acordes de "El Loco".
Es "Carismático", claro que sí.
Tras hora y media, una pausa para descansar un poco y preparar el cierre con sus éxitos "La Pregunta" e "Irresponsables".