Como muestra de esa visión está su más reciente sencillo, 'Qué Vida', inspirada en gozar el momento y no sobrecargarse
Rechazar papeles en películas y series los últimos cuatro años, cuenta Christopher Uckermann, no le ha costado demasiado porque decidió centrar toda su atención en un disco nuevo.
Al comenzar a actuar desde la infancia, el protagonista de los programas Rebelde y Diablero cree haber pasado por varios momentos donde las preocupaciones por el futuro lo cegaban sobre lo que tenía ante sí, algo que ha querido corregir.
"Merezco vivir este proceso para mí. He tenido la oportunidad de vivir más en el presente, de disfrutar más lo que estoy haciendo y no sólo irme con la inercia del trabajo, proyecto tras proyecto. Me he permitido conectar conmigo mismo.
"Es un trabajo artesanal, ya no tengo estas empresas grandes detrás, como lo tenía con el grupo (RBD) y con otros proyectos. Realmente tener la batuta, incluso en cuestiones de lanzamiento, me gusta mucho. Es muy lindo porque es una conexión más personal del artista con el público", expresó el músico, en entrevista.
Uckermann no se ha presionado por seguir ritmos frenéticos de la industria e incluso ahora, cuando piensa en estrenar su material los próximos meses, aún no decide qué nombre ponerle.
Como muestra de esa visión está su más reciente sencillo, "Qué Vida", inspirada en gozar el momento y no sobrecargarse.
Sus canciones nuevas, adelantó, tienen un tono muy personal, con el que la gente podrá conocerlo mejor, ya que las ha nutrido incluso de su creencia en la numerología, que aprendió de su novia.
"Me llama la atención que la numerología es muy precisa: como decía Pitágoras, todo está hecho de números en el universo. Hay un tema, 'Pase lo que Pase', que representa un dos. Naturalmente te lleva a una pareja, que puede ser de amigos o de uno con su perro, pero en este caso habla de almas gemelas.
"'Qué Vida' tiene elementos del uno porque habla de estar contigo mismo. También del cinco, porque es una mezcla de los sentidos, lo que permite disfrutar mucho del presente, y poder vivir el presente es una maestría, un balance del número 11", detalló.
El material tendrá un tono muy personal, ya que todo fue compuesto, grabado y producido entre el músico y Juan Ariza. Mientras Uckermann cantó y tocó la batería, su colaborador se encargó de añadir todos los instrumentos restantes.