La Corte tiene mil 440 asuntos ingresados y pendientes de sentencia, en contraste con los 2 mil 200 al inicio de 2024, y los mil 697 del arranque de 2025
La nueva Suprema Corte de Justicia iniciará labores con una carga de trabajo menor a la que había en el arranque de 2024 y 2025, y similar a la que se tuvo en los años previos.
Si bien, los nuevos Ministros han sugerido que podrían enviar expedientes a tribunales inferiores, para aligerar su carga, casi todos los pendientes son competencia exclusiva de la Corte, y sacarlos de ella requeriría reformas legales, o hasta Constitucionales.
Al 25 de agosto, la Corte tiene mil 440 asuntos ingresados y pendientes de sentencia, en contraste con los 2 mil 200 al inicio de 2024, y los mil 697 del arranque de 2025.
Pese a que desde abril tuvo menos sesiones y dejó de turnar algunos nuevos expedientes, la actual integración dejará una carga parecida a la de inicios de 2023 y 2022, que fue de mil 358 y mil 322 casos, respectivamente.
Sin embargo, la nueva Corte tiene un problema: la eliminación de las dos Salas, y la obligación de sesionar sólo en el Pleno de nueve integrantes.
Entre 2011 y 2024, las Salas resolvieron alrededor de 73 mil asuntos cada una, mientras que el Pleno sólo votó poco más de cuatro mil, es decir, el 93 por ciento de los expedientes de la Corte salieron por las Salas.
La agilidad de las Salas se explica porque discutían en privado, y sólo sesionaban en público para votar. En el Pleno, todo se discute en público, y asuntos relativamente menores pueden consumir horas de debate, pues Ministros y Ministras se sienten obligados a intervenir, aunque sea para reiterar lo ya dicho por otros.