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Los horrores del Cobach

Libertad de opinión.

¿QUÉ PENSARÍA USTED SOBRE LO siguiente? Abre un libro de texto de bachillerato de ciencias y de pronto le da una leída y aparece exactamente esto: Organiza bien tus datos, utiliza tablas claras con headeras, coo vinidades o definidas acunienas, Ada labeles, titulos, unnitudes 1 ugenda para sesenda r incrrotracion. ¿Leyó bien?
 
SIGUE USTED LEYENDO EL siguiente párrafo que dice textualmente así: Observe si hay unárlación directa o inversa entre las variables ¿Harán imono que msresa? ¿Que evidence tienes para o otra rejecticias?
 
NO LO ESTOY INVITANDO A aprender algún idioma raro ni nada por el estilo, le estoy exponiendo la redacción, tal cual, traen algunos libros de texto del Colegio de Bachilleres en San Luis Potosí para este nuevo ciclo escolar.
 
Y NO ESTAMOS HABLANDO DE UN incidente menor. Estos libros costaron —a los padres de familia, no al gobierno— entre 1,200 y 1,600 pesos por estudiante.
 
HACIENDO CUENTAS, ESTAMOS hablando de un desembolso aproximado de 43.4 millones de pesos, ya que en el estado son aproximadamente 31 mil alumnos. Una fortuna. Un saqueo.
 
LO MÁS GRAVE NO ES SOLO LA calidad deplorable de los textos, sino el misterio que los rodea. No tienen ISBN, no hay editoriales acreditadas, no hay rastro de quién escribió, revisó o autorizó su impresión.
 
LITERALMENTE LIBROS FANTASMAS. Una publicación “independiente”, sin control, sin rigor, y sin responsables claros. Todo apunta a que así se quiso: sin nombres, sin huellas, sin consecuencias.
 
EL DIRECTOR GENERAL DEL COBACH, Ricardo Daniel Centeno, tiene que dar muchas explicaciones, pero eso no basta.
 
AQUÍ NO SE TRATA SOLO DE explicar. Se trata de asumir responsabilidad, rendir cuentas y aplicar sanciones severas.
 
NO PODEMOS DEJAR PASAR ESTE escándalo como si fuera una anécdota graciosa que circula en redes sociales.
 
ESTOS LIBROS NO SOLO SON UN insulto a la inteligencia. Son un fraude educativo que hipoteca el aprendizaje de miles de jóvenes.
 
¿QUÉ FORMACIÓN PUEDE OFRECER una institución que pone en manos de sus alumnos materiales que ni siquiera pasaron por una revisión ortográfica básica?
 
¿CÓMO SE ATREVE EL SISTEMA A exigir algo a los estudiantes si ni siquiera es capaz de entregarles un libro que se pueda leer?
 
SAN LUIS POTOSÍ NO PUEDE permitir que esto se normalice. Lo que está en juego no es solo la credibilidad del Cobach, sino la dignidad de la educación pública.
 
PADRES, MAESTROS, ESTUDIANTES y ciudadanos en general deben exigir reimpresión inmediata, devolución del dinero y una auditoría completa al proceso editorial.
 
Y SÍ, TAMBIÉN EXIGIMOS nombres. Porque alguien redactó estos libros. Alguien los imprimió. Alguien los distribuyó. Y alguien cobró por todo eso.
 
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