San Luis Potosí, SLP.- Durante la semana epidemiológica número 33 —del 11 al 17 de agosto de 2025—, San Luis Potosí registró ocho muertes maternas, equivalentes al 2.4% del total nacional. Esta cifra coloca al estado con una razón de mortalidad materna (RMM) superior al promedio del país, actualmente de 26 defunciones por cada 100 mil nacidos vivos.
Más allá de la estadística, el problema central en la entidad es el rezago en el registro oficial de los decesos, en promedio, pasan 21 días entre la defunción y su notificación al Sistema de Notificación Inmediata de Muerte Materna. Este retraso impide una reacción institucional oportuna y retrasa la prevención de nuevos casos.
De las ocho muertes reportadas:
3 ocurrieron en hospitales de la Secretaría de Salud,
2 en unidades del IMSS-OPD,
1 en servicios privados,
y 2 sin atención institucional alguna, lo que refleja deficiencias graves de cobertura y obstáculos en el acceso a los servicios de salud.
En San Luis Potosí, la mortalidad materna no se limita al número de fallecimientos, expone las fallas estructurales del sistema de salud, desde la falta de cobertura hasta la ineficiencia burocrática para reconocer y responder ante cada caso.
La mortalidad materna es uno de los indicadores más sensibles de la calidad del sistema sanitario, y el hecho de que la entidad se mantenga por encima del promedio nacional confirma un panorama preocupante.
Mientras los discursos oficiales presumen avances en infraestructura y programas de cobertura, la realidad es que la vida de las mujeres embarazadas en San Luis Potosí sigue en riesgo por la combinación de negligencia institucional, deficiencias en la atención y falta de respuesta inmediata.
Cada muerte materna en el estado no solo representa la pérdida de una mujer, sino también la evidencia de que San Luis Potosí tiene una deuda pendiente con la salud materna y la protección de la vida durante el embarazo y el parto.