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Negocio redondo en la Fenapo: cobran hasta 500 pesos por apartar lugar en Teatro del Pueblo

Un fenómeno que para muchos es “mentalidad de tiburón”, para otros es simple abuso

San Luis Potosí, SLP.- Con apenas unos días del arranque de la Feria Nacional Potosina (Fenapo) 2025, la fiebre por los conciertos gratuitos del Teatro del Pueblo ha desatado un fenómeno que para muchos es “mentalidad de tiburón” y, para otros, simple abuso,  personas que acampan durante días —e incluso semanas— para apartar lugares a cambio de 500 pesos por persona.

A las afueras de las instalaciones, sobre todo en los accesos al Teatro del Pueblo, ya se pueden ver casas de campaña y filas improvisadas con lonas, sillas y cuerdas que “reservan” espacios para los espectáculos de artistas internacionales como Marilyn Manson, Belinda, Don Omar, Marca Registrada, Grupo Frontera, Enrique Iglesias y Reik.

“Te cobro 500 y te guardo tu lugar, tú solo llegas en la tarde”, ofrece sin tapujos un hombre que asegura llevar “desde la semana pasada” instalado. Otro asistente, inconforme, señala: “esto ya es un negocio, hay un grupo que se quedara todo el mes solo para vender lugares; no es justo, deberían dejar que el lugar lo gane el que se forma, no el que paga”.

El fenómeno no es nuevo. En 2023, un fan de Grupo Firme fue el primero en acampar durante días para asegurar un lugar privilegiado. En 2024, lo mismo ocurrió con seguidores de Junior H, Gloria Trevi, Black Eyed Peas y Maluma. Sin embargo, este año la práctica se ha masificado y profesionalizado, ahora hay grupos organizados que incluso “administran” las filas, controlan accesos y cobran cuotas.

“Nosotros venimos de fuera y es la única forma de asegurar un buen lugar, si la gente de aquí quiere ganar dinero, pues que lo gane”, comenta una visitante de Zacatecas, mientras paga para reservar espacio para el concierto de Marylin Manson.

La llegada de público de estados y municipios aledaños ha multiplicado la demanda, lo que convierte estos conciertos gratuitos en un terreno fértil para revendedores, pero de asientos y espacios en la explanada.

Lo que inició como la pasión de algunos fans por ver de cerca a sus ídolos, se ha transformado en un negocio que capitaliza el desorden y la permisividad. Mientras algunos justifican el cobro como “emprendimiento”, otros lo ven como una forma de excluir a quienes no pueden pagar. El reto para la organización de la FENAPO y las autoridades será equilibrar el acceso libre y justo con la seguridad y el orden, evitando que la música gratuita se convierta en un lujo para unos cuantos.

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