San Luis Potosí, SLP.- Desde hace más de cuatro meses, una fuga de aguas negras mantiene en jaque a los comercios del Callejón de la Plaza de Aranzazú, específicamente en la zona de calle Universidad. El brote de aguas pestilentes proviene de un registro ubicado al interior de uno de los locales con venta de alimentos, y hasta ahora, las autoridades no han dado solución, pese a múltiples reportes.
“El olor es insoportable, y espanta a la clientela. Ya no sabemos a quién más acudir, porque Interapas simplemente no aparece”, declaró una locataria, quien prefirió omitir su nombre por temor a represalias. Asegura que en su caso las ventas han disminuido considerablemente debido al hedor constante que invade la zona.
Aunque el origen del derrame está localizado en un negocio específico, el problema ha escalado hasta afectar a todos los establecimientos cercanos, particularmente a los dedicados al sector restaurantero, quienes reportan pérdidas económicas y una reducción importante en la afluencia de comensales.
Otros comerciantes, ante la falta de respuesta del organismo operador de agua, han optado por asumir el gasto de las reparaciones por su cuenta. Algunos mencionan que han tenido que desembolsar hasta 25 mil pesos para arreglar fugas previas en sus locales. “Nosotros también tuvimos una fuga hace unos meses. Interapas nunca vino, así que contratamos a un plomero y se arregló como pudimos”, comentó otro de los afectados.
Los negocios coinciden en que el problema no es nuevo, la red de drenaje en esta parte del Centro Histórico es obsoleta. “Esto revienta cada tanto porque las tuberías ya no aguantan, pero mientras no se haga una intervención integral, vamos a seguir parchando lo mismo”, advierte uno de los restauranteros.
En el local donde se originó la fuga, el personal ha tenido que redoblar las tareas de limpieza para tratar de contener el mal olor, pero los esfuerzos resultan insuficientes. A pesar de la insistencia y los reportes, Interapas no ha enviado cuadrillas para atender la situación.
Los comerciantes exigen una respuesta inmediata por parte del organismo, y una intervención estructural en la red de drenaje del callejón, pues temen que el problema se agrave con la llegada de la temporada de lluvias, poniendo en riesgo no sólo su economía, sino también la salud de quienes laboran y consumen en la zona.