San Luis Potosí, SLP.- La Arquidiócesis de San Luis Potosí alzó la voz ante la creciente ola de violencia que golpea no solo a comunidades rurales, sino también a colonias enteras dentro de la capital potosina, donde —el vocero de la iglesia señala— la presencia policial ha sido prácticamente rebasada.
Tomás Cruz Perales, portavoz de la Iglesia católica en la entidad, condenó el reciente ataque armado ocurrido en la delegación de Peñasco, donde tres mujeres fueron asesinadas a tiros y una menor resultó gravemente herida. El hecho, que conmocionó a la opinión pública el pasado fin de semana, motivó una dura reflexión por parte del clero sobre la capacidad del Estado para brindar seguridad a sus ciudadanos.
“Este tipo de crímenes reflejan una profunda pobreza de valores en la sociedad. Pero también nos enfrentan a una realidad dolorosa, hay colonias en esta ciudad donde simplemente no se puede transitar. Lugares donde incluso la policía evita ingresar”, expresó el vocero.
Cruz Perales señaló que la situación no es exclusiva de zonas rurales como Peñasco. Aseguró que existen múltiples sectores urbanos en la capital potosina que, al llegar la noche, quedan bajo el control de la inseguridad, lo cual —reconoció— representa un riesgo real incluso para las fuerzas del orden. “Es entendible que los policías también teman por su vida, pero eso no debe justificar la omisión del Estado”, advirtió.
Además de ofrecer palabras de consuelo para las familias afectadas, el representante eclesiástico exigió a la Fiscalía General del Estado resultados concretos en la investigación del triple asesinato. “Como Iglesia, ofrecemos nuestras oraciones y nuestra solidaridad, pero también exigimos justicia. No puede normalizarse que las calles sean territorio del crimen”, subrayó.
Las declaraciones del vocero llegan en un momento en que los homicidios dolosos en San Luis Potosí han aumentado y cuando la percepción de inseguridad entre los ciudadanos alcanza niveles preocupantes. Organismos civiles han denunciado desde hace meses la ausencia de estrategias efectivas para contener el crimen, así como la falta de presencia policial en zonas consideradas "focos rojos".
La Iglesia, en su rol social, hace un llamado no solo a la conciencia ciudadana, sino directamente a las autoridades estatales y municipales para que asuman con responsabilidad su deber de garantizar la vida y la seguridad de la población.